Cuando quieres parecerte a Amazon

No hace mucho que hable con el, digamos que su nombre es Antonio, hombre hecho y derecho, uno de tantos españoles que en la década de los 80 se puso el mundo por montera y ya que no encontraba trabajo «se lo fabrico».

Me contaba Antonio con sus ojos enrojecidos de tristeza y rabia su historia, una de tantas historias de empresarios y empresarias que un día se labraron un futuro como propietarios de una franquicia de transporte urgente y que décadas después no pueden mantener la persiana de sus negocios abierta o literalmente como mi amigo Antonio han sido «expulsados» al purgatorio por quejarse de hambre. Misero país dice….

Todavía recuerda como si fuera ayer el anuncio en el díario ABC: Se precisa repartidor en moto.

Ni corto ni perezoso allí que se fue con su mítica mobylette y después de entrevistarse con un fulano que años después seria uno de los gerifaltes del negocio logro el trabajo. Después de apurar el trago de café suelta: Imaginaros aquellos años, sin GPS, ni móvil, todo a base de cabinas telefónicas y la guía que publicaba cada Ayuntamiento. Me dieron el mono negro distintivo de la empresa y nada más. Me asignaron mi número, el 32 y no, no éramos más, ya que yo era el último.

Su peripecia en la empresa tuvo un parón que los mas viejos del lugar conocimos, «el servicio militar». Había que cumplir con la patria dice Antonio entre risas. A su vuelta y viendo que aquello podía ser «su» negocio en 1989 firmo «el contrato», ese contrato de franquicia por el cual pasaba a ser propietario de una empresa de transporte asociada a una marca.

Empezaban años canallas, de cuchilladas con la competencia, de perseguir a mensajeros de la competencia para saber donde tenían sus clientes, google no estaba ni en proyecto!

Pasaron los años, pasaron hasta 3 crisis distintas, Antonio dice recordar especialmente la de después de las olimpiadas incluso mas que la del 2008, «esa que el ecommerce nos terminará de exterminar»…..

Pero Antonio encontró a su mayor enemigo en casa como fiel reflejo de la sociedad española donde las envidias y actitudes que nacen desde el estomago son pan nuestro de cada día. Harto de no ganar dinero protesto, pataleo, pero también propuso cambios porque su espíritu emprendedor no entiende construir destruyendo.

«Joder que le tengo apego a la marca» espeta en un momento dado. Entiendo ese arrebato de orgullo de quien ha defendido unos colores durante mas de 3 décadas. No le puedes decir a personas como Antonio eso de que «hasta aquí hemos llegado» sin darle una explicación, habiendo sudado la camiseta durante 3 décadas una explicación es lo mínimo….

Antonio, algo malo has tenido que hacer para que se cabreen tanto contigo-le digo, ante lo que se encoje de hombros y son una media sonrisa me dice que puede haber algo. Hace un tiempo algunos semejantes de Antonio se juntaron para hacer «terapia de grupo» que es como le llamaban, reunirse con compañeros de la red de franquicias para hablar de los mismos problemas, encontrar apoyo en sus semejantes y de paso soltar un poco de rabia.

Apuro mi cafe y le pido que pare de contarme su historia, no quiero saber mas porque me lo estoy oliendo. Burofax al canto y así se termina la historia de una pequeña empresa de transporte urgente que perteneció durante muchos años a una de las mas famosas redes de transporte de España.

¿El motivo? Vete tu a saber, desde el calor de un despacho amueblado a la última, con una zona de esparcimiento tipo google y café caliente las cosas del día a día se ven distintas, las personas son prescindibles y sustituibles. El modelo es Amazon, como cliente te tratarán a cuerpo de rey, pero si eres empleado seras el esclavo. Igual es que las redes de transporte urgente en España quieren ser como Amazon, vete tu a saber….

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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Carlos

Experto en todo lo que tenga que ver con el transporte, la logística y el ecommerce.