Cuando repartir en la ciudad es una locura

Hace un tiempo ser mensajero o repartidor no era una profesión de riesgo como puede ser en la actualidad, los mensajeros acudían a sus bases para recoger los pedidos, en un 95% o mas paquetería para entregar en empresas o profesionales, en zonas industriales bien señalizadas y con un tráfico controlado que no retrasaba en exceso la ruta de reparto.

Para el centro de las ciudades se utilizaba una figura de reparto que hoy día ya ha desaparecido completamente, “el mensajero en moto” o “motorista”. Identificabas estos mensajeros por sus cajones corporativos, sus trajes de lluvia o para el frío con los colores de la compañía para la que trabajaban, y trabajaban mucho! El nivel de entregas era muy alto, el 100% eran sobres o paquetería muy pequeña, con entregas en organismos oficiales, oficinas, gestorías etc.

La crisis se lo llevo todo por delante: primero fue la desaparición de mucha documentación que comenzaba a ser tramitada online, y luego la crisis hizo desaparecer este tipo de sobres y paquetería que normalmente eran servicios PREMIUM (entregas antes de las 10:00 o 12:00 horas). La crisis también hizo desaparecer muchas empresas y mucha paquetería industrial, y al mismo tiempo comenzó el nacimiento del comercio electrónico, inyectando envíos de tipologia distinta en las redes de transporte, se repartían menos paquetes para empresa y mas para particulares, los mensajeros tuvieron que adentrarse en la ciudad….

La temporada alta ya es casi todo el año

El comercio electrónico nos ha traído unos volúmenes de envíos o “temporadas altas” muy distintas a las que las empresas de transporte gestionaban antes de la crisis. Hasta el año 2010 la temporada mas alta del año eran las semanas centrales de diciembre (antes de las navidades), donde las empresas hacían sus envíos de obsequios a sus clientes y proveedores, el vino y las agendas eran las reinas de esos años.

La llegada del ecommerce hace que casi todo el año sea una alerta permanente y constante; a las ya conocidas fechas como el Black Friday, Cyber Monday se le suman la campaña de navidad, las rebajas, las post rebajas amen de las “campañas” de descuento, los outlet o semanas sin iva…..

Esto hace que caso doto el año sea un reto para el sector de la logística y la distribución urbana, tanto por los envíos que se generan desde el comercio electrónico como por las cada vez mayores dificultades para moverse en las grandes zonas urbanas de la mayoría de ciudades. Las empresas de transporte ya están planteando la necesidad de crear normativas claras y de aplicación generalizada para poder hacer llegar a sus destinatarios los miles de paquetes que sobre todo se disparan en el último trimestre del año.

Armonizar normativas para mejorar

Con este nuevo escenario el sector del transporte y la logística viene reclamando desde hace tiempo normativas que permitan moverse a las flotas de reparto con mayor facilitad y que ello permita poder racionalizar los recursos ( las flotas=furgonetas/camiones), así como poder cumplir con los requerimientos de entrega que los clientes exigen.

En este punto la parte mas importante es la responsabilidad de los políticos de ámbito local o municipal, ya que cada municipio establece sus propuestas de circulación urbana. No podemos olvidar por ejemplo lo ocurrido en Madrid en las navidades del 2016 y 2017, cuando el consistorio de Manuela Carmena cerro el tráfico de varias arterias principales de la ciudad para peatonalizarlas temporalmente con el objetivo de incentivar las ventas en la zona centro. El ayuntamiento de Madrid tomo la decisión de forma unilateral y en contra de todo el sector del transporte y distribución ya que no les dejaban margen de maniobra para establecer planes alternativos de reparto.

El tema en cuestión termino en los tribunales y con un fallo judicial en contra del Ayuntamiento de Madrid por carecer de la virtud de poder realizar el cierre de forma unilateral, ya que esa atribución es condición del Estado ya que en ello se limitaba el derecho de los usuarios de servicios postales como son consideradas por ejemplo las entregas de ecommerce.

Esta decisión unilateral es el mejor ejemplo de la necesidad de armonizar normativas no solo de forma municipal sino de forma mas general, ¿como pretendía el Ayuntamiento de Madrid que los clientes pudieran comprar en las tiendas del centro si no dejaban que los camiones pudieran transportar las mercancías hasta esas mismas tiendas?

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Conclusiones

Soplar y sorber no puede ser, este refrán que significa que no es posible hacer una cosa y la contraria al mismo tiempo es el perfecto reflejo del problema de la distribución urbana. La mayoría de políticos trabajan por lo que se llama “ganar la ciudad para los ciudadanos”, crear cada vez mas zonas verdes, carriles bici y peatonalizar calles son bandera de esta política. Pero prohibir la circulación a los vehículos no soluciona el problema de la distribución, a la contra lo empeora.

Implementar de forma unilateral restricciones al tráfico no es una solución, además de no ser legal tal y como reflejan distintas sentencias que confirman que estas restricciones no deberán afectar a los vehículos de paquetería y logística. Esconder la cabeza como las avestruces no soluciona el problema, por eso urge que las administraciones locales trabajen codo a codo con el sector del transporte y la logística para poder garantizar el acceso de toda clase de mercancías a ciudadanos y empresas, sobre todo en las fechas venideras, las de mayor actividad del año.

Artículo propiedad de Carlos Zubialde

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Carlos

Experto en todo lo que tenga que ver con el transporte, la logística y el ecommerce.