El caso Uber, comparadores online de mensajería y bolsas de carga

Hace ya varios años, en plena crisis, llegaron términos a nuestras vidas como el Low Cost o la “economía colaborativa“. Mientras el Low Cost daba una salida a productos fuera de stock a precios de risa, la economía colaborativa aprovechaba los recursos propios para sacarles un rendimiento ofreciendoselo a otros “usuarios” y así aprovechar la capacidad en su totalidad. De esta forma, el dueño obtenía un rendimiento y el consumidor evitaba comprar ese bien o contratar el servicio por los canales habituales, que siempre eran mas caros.

Surgieron muchas alternativas en sectores muy diferentes como el turismo ( hoteles, alojamientos, traslados y otros servicios ) o el uso compartido del vehículo con plataformas tipo Blablacar, donde muchas personas maltratadas por la crisis pudieron ver una salida a sus precarias situaciones económicas.

El transporte no fue una excepción claro esta, la economía colaborativa como parte de las estrategias Low Cost, siempre producen ganadores y perdedores. en esta guerra parece que las cosas se complican para UBER, hace unos días el Abogado General del Tribunal de la UE dictaminaba públicamente que UBER, lejos de ser una plataforma de información e intercambio de viajeros, es una empresa de transportes ya que presta dicho servicio. La opinión del Abogado General no es vinculante pero por la experiencia de casos anteriores, si tiene un peso importante.

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¿Y todo esto que tiene que ver con el transporte?

Hace ya varios años con los vientos de la economía colaborativa y el low cost salieron a escena distintas plataformas comparandoras de precios de transportes. Al principio no estaba muy claro si su actividad era simplemente la de poner en contacto a dos partes, una que quería enviar un paquete y por otro a quien quería transportarlo, o por contra esa acción si desempeñaba una actividad profesional al tener un ánimo de lucro.

Con el tiempo quedo relativamente clarificado que este tipo de plataformas ofrecen no solo un servicio sino que también un medio de transporte por cuenta de un tercero por lo que sus actividades quedan reguladas por las distintas leyes como es la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre (LOTT) en España. El transporte en este tipo de plataformas constituye el “core business” o núcleo principal de la prestación del servicio, el el que le confiere el sentido económico a su actividad, y por ello se tienen que adaptar a las legislaciones, deben de ser Operadores de Transporte en España.

¿Que diferencia existe entre este tipo de plataformas y las bolsas de carga?

La diferencia entre este tipo de comparadores/contratadores de transporte y las bolsas de carga existentes desde hace ya décadas esta precisamente en la finalidad de su actividad. Las bolsas de carga son servicios de información para el sector del transporte, para entendernos son como un BlaBlaCar profesional. La finalidad de este tipo de plataformas es precisamente su propia plataforma, cobran una comisión (fija o variable) por el acceso y uso de su aplicación, lo hacen en concepto de intermediación (ofreciendolo como servicio) pero NO como un medio de transporte.

 Las bolsas de carga no contratan los servicios de transporte, su aplicación permite a las empresas que quieren transportar mercancía contactar con empresas que quieran transportarla, negociar directamente entre ellos el precio, y cerrar el acuerdo. Pero no termina aquí el servicio de las bolsas de carga, también garantizan que las empresas que acceden a la aplicación están al corriente en el plano legal, y garantizan el cobro del servicio. Los detractores de este tipo de sistemas (que los hay y muchos en el sector del transporte) argumentan que la negociación tipo “bolsa” es un mercadeo donde la parte mas débil (entendiendose como tal al transportista) termina prestando el servicio a un precio inferior al de mercado.

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Conclusiones

Esta claro que la economía colaborativa y el Low Cost llegaron para quedarse, pero las principales plataformas y comparadores online de servicios de transporte y mensajería a diferencia de Uber se han adaptado a la legislación entendiendo que no solo intermedian sino que ofrecen el servicio de transporte, por lo que son operadores de transporte. Otra discusión distinta es para las plataformas APP de entrega de última milla, donde no todos tienen claro la aplicación de la LOTT y esto hace que existan importantes fricciones en el sector con los nuevos actores que aterrizan en el mismo.

Artículo propiedad Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com

 

 

 

Carlos

Experto en todo lo que tenga que ver con el transporte, la logística y el ecommerce.

  • Oscar Medina

    Carlos, yo creo que la gran pregunta a lo que Uber puede suponer es ¿Quien tiene más miedo a Uber, la empresa de transporte o el transportista? Y yo lo tengo claro, la empresa de transporte. La uberizacion del transporte español es una realidad de mas de 30 años. En España montar una empresa de transporte sin un solo vehículo es lo mas normal. Crear cooperativas para legalizar a los transportistas es un invento de las empresas de transporte para disponer del máximo de vehículos a su disposición. El no comprometerse en nada con el transportista es un hecho. Atomizar el sector para que este no tenga capacidad de respuesta a los abusos es una realidad. El potenciar un sistema fiscal ventajoso para el autónomo es la mayor subvención jamas vista que ha servido para contemplarlo en las tarifas. Y la lista sigue y sigue. Pero aquí quien se ha adaptado siempre ha sido el transportista. La empresa no ha hecho nunca sus deberes, pues con apretar al transportista ya ha salvado los muebles. Los problemas del transportista nunca han tenido repercusión mediática y ahora Uber es el centro de la polémica??? Y que conste que Uber significa hoy por hoy precariedad. Un saludo y encantado de leerte.

    • Como siempre es un placer leer tus aportaciones oscar!!!!