El Gobierno ha aprobado una modificación del Reglamento General de Circulación que eliminará la exención que permitía a los distribuidores de mercancías circular sin cinturón de seguridad cuando realizaban sucesivas operaciones de carga y descarga en lugares situados a corta distancia unos de otros. La nueva norma entrará en vigor el 1 de octubre.

La exención afectaba a una de las situaciones más habituales en el reparto urbano de última milla: conductores que detienen el vehículo cada pocos centenares de metros para entregar o recoger paquetes, con el abrochado y desabrochado continuo del cinturón que eso implica. A partir de octubre, esa práctica quedará fuera de la ley y el cinturón deberá llevarse puesto en todo momento, también durante los desplazamientos cortos entre paradas consecutivas.

La supresión de la exención para repartidores de mercancías se enmarca en una revisión más amplia del reglamento que también elimina las exenciones al uso del cinturón para conductores de taxi y vehículos de enseñanza de la conducción. El conjunto de la modificación reglamentaria incorpora además cambios en las normas aplicables a patinetes eléctricos, ciclistas y motocicletas, y establece nuevas obligaciones en vías interurbanas, como la separación lateral mínima de 1,5 metros y la reducción de velocidad al adelantar vehículos inmovilizados por accidente, avería o trabajos de mantenimiento.

Desde UNO Logística, la patronal del sector, la medida no genera especial alarma, ya que la organización señala que las empresas ya recogían la obligación de usar el cinturón a través de sus protocolos de prevención de riesgos laborales y reglamentos internos de buenas prácticas. En ese sentido, la norma vendría a formalizar legalmente lo que una parte del sector ya aplicaba por exigencia de sus propios sistemas de gestión de seguridad laboral.

Para las empresas de distribución urbana, mensajería y última milla, el cambio normativo tiene implicaciones que van más allá del cumplimiento en sí. La gestión de los tiempos de reparto en rutas densas de ciudad, donde la eficiencia por parada es crítica para la rentabilidad del servicio, deberá adaptarse a una operativa en la que el conductor asume la obligación de abrocharse el cinturón en cada desplazamiento, por corto que sea. En términos de seguridad vial, la medida se alinea con la evidencia disponible sobre la efectividad del cinturón incluso en colisiones a baja velocidad, que son precisamente las más frecuentes en entornos urbanos de reparto.

Carlos Zubialde

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