Los plazos de pago a los transportistas volvieron a mejorar en agosto, situándose en una media de 53 días, seis menos que en diciembre y por debajo incluso del anterior récord registrado en junio, según el Observatorio permanente de la morosidad que elabora mensualmente Fenadismer junto a la Fundación Quijote para el Transporte. El dato confirma una tendencia de mejora sostenida desde que se aprobó el régimen sancionador contra la morosidad a finales de 2021, cuando la media de pago rondaba los 83 días, hasta los 59 días de 2025, un ejercicio en el que, por primera vez en toda la serie histórica, varios meses llegaron a situarse por debajo del límite legal de 60 días.
Ese progreso, sin embargo, convive con una cifra que merece leerse con más atención que la propia media general, porque en agosto un 38% de las empresas cargadoras e intermediarias siguió pagando por encima del plazo máximo que marca la ley. Es decir, casi cuatro de cada diez pagos al transporte español todavía incumplen la normativa, pese a que el indicador agregado del sector ya luce en mínimos históricos, una brecha que deja claro que la mejora del promedio no equivale, ni de lejos, a que el problema esté resuelto para una parte muy relevante de las empresas de transporte.
El desglose de esos incumplimientos aporta algo de matiz a la cifra, porque en el 76% de los casos el exceso de plazo se mantiene dentro de lo que el propio sector considera leve, entre 60 y 90 días, mientras que en el extremo opuesto sigue habiendo un 6% de empresas que pagan a más de 120 días, el tramo que en su momento motivó la introducción del régimen sancionador específico para el transporte. Ese 6%, aunque minoritario, representa precisamente el perfil de cliente que más tensiona la tesorería de pymes y autónomos, un colectivo que compone la inmensa mayoría del tejido empresarial del sector y que difícilmente puede permitirse financiar a sus clientes durante cuatro meses sin ver comprometida su propia actividad.
En cuanto a los medios de pago, la transferencia sigue siendo el instrumento dominante, con un 69% de las operaciones, seguida del confirming, con un 25%, mientras pagaré y cheque quedan ya reducidos a una presencia residual, un 6% y menos de un 1% respectivamente.
Fenadismer atribuye buena parte de esta mejora sostenida a la labor inspectora de la Administración de Transporte, tanto estatal como autonómica, y reclama que esa vigilancia se mantenga activa para lograr lo que todavía no se ha conseguido, un cumplimiento generalizado de la normativa contra la morosidad. La cifra deja, en el fondo, una lectura incómoda para el propio sector cargador, porque celebrar el mejor dato histórico de la serie no debería tapar que, cinco años después de aprobarse la ley, uno de cada tres pagos al transporte español sigue sin respetar el plazo que esa misma ley establece.
Carlos Zubialde





