Amazon y Shell están probando en Alemania un sistema que permite a los socios de transporte del gigante del comercio electrónico reservar con antelación determinados cargadores públicos de alta potencia para camiones eléctricos. La iniciativa aborda un problema clave para la electrificación del transporte pesado, hacer que las paradas de recarga encajen dentro de rutas con horarios muy ajustados, donde saber de antemano dónde y cuándo se podrá cargar resulta tan importante como la propia autonomía del vehículo.

El sistema, desarrollado por Shell bajo el nombre Home-away-from-Home, permite asignar una franja de carga antes de que el camión llegue a la estación, de forma que esa parada pueda incorporarse desde el principio a la planificación del trayecto, en lugar de dejarla a expensas de encontrar un cargador libre a la llegada. La infraestructura utilizada está pensada específicamente para vehículo pesado, con cargadores refrigerados por líquido de hasta 400 kW de potencia, disponibles ya en Hannover y Kirchheim, con una tercera ubicación prevista en Coblenza.

Shell explica que este mecanismo de reserva permite hacer coincidir la recarga con los periodos de descanso obligatorio de los conductores, reduciendo así el impacto sobre la disponibilidad real del camión. Todo el proceso de identificación, acceso y facturación se gestiona a través de la Shell Card, que también da acceso al resto de la red europea de la compañía para vehículos industriales, con cuatro estaciones Shell Recharge específicas para camiones, más de 30 emplazamientos multienergía y más de un centenar de ubicaciones de operadores asociados adaptadas a vehículo pesado.

El proyecto coincide con un fuerte aumento de la flota eléctrica vinculada a Amazon en Alemania, donde sus socios de transporte ya operan más de 45 camiones pesados de batería. Mercedes-Benz Trucks ha comenzado además este mes a entregar los primeros eActros 600 de un pedido superior a 200 unidades, con más de 50 de ellos destinados a circular dentro de la red alemana de Amazon antes de que termine 2026. La compañía busca así complementar los cargadores instalados en sus propias plataformas logísticas con una red de puntos públicos repartidos por las principales rutas, ampliando el radio de operación de sus vehículos sin depender en exclusiva de la infraestructura propia.

Para el sector del transporte pesado europeo, este tipo de acuerdos entre grandes cargadores y suministradores de energía apunta a una vía concreta para resolver uno de los obstáculos más citados en la electrificación del camión de largo recorrido, la incertidumbre sobre la disponibilidad real de un punto de recarga en el momento en que la flota lo necesita.

Carlos Zubialde

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