La Comisión Europea prepara un refuerzo de las ayudas destinadas a desplegar infraestructura de recarga para camiones eléctricos y autobuses, dando prioridad a los vehículos pesados dentro de los fondos del Connecting Europe Facility y del Alternative Fuels Infrastructure Facility. La decisión responde a una constatación que el propio sector viene repitiendo, la electrificación del transporte pesado depende menos de los fabricantes de camiones que de contar con una red de recarga capaz de permitir a las flotas recorrer el continente sin alterar sus tiempos de operación.
Las cifras que maneja Bruselas ilustran el desajuste entre vehículos e infraestructura. Actualmente circulan por la Unión Europea cerca de 40.000 camiones eléctricos de batería, y la Comisión prevé que esa cifra alcance entre 45.000 y 50.000 unidades al cierre de 2026 y casi 400.000 en 2030. La red pública, sin embargo, cuenta hoy con alrededor de 3.000 puntos de recarga adecuados para este tipo de vehículos, aproximadamente un 60% más que un año antes, un ritmo que tendrá que acelerarse para que la disponibilidad de recarga no se convierta en el principal obstáculo del proceso.
El problema no se limita al número de cargadores, sino al tipo de instalación que requieren los vehículos pesados, con potencias muy superiores a las de un turismo. La demanda, además, no se repartirá de forma homogénea por el territorio, sino que se concentrará en un número reducido de emplazamientos, como los grandes corredores, los centros logísticos, las intersecciones de autopistas y las zonas industriales, hasta el punto de que en algunos países apenas un 10% de las ubicaciones analizadas podría reunir entre el 60% y el 90% de la demanda de recarga. Esos emplazamientos podrían necesitar potencias punta de entre 20 y 50 megavatios, lo que significa que construir una estación para camiones exige garantizar con antelación conexiones eléctricas de gran capacidad, no solo instalar cargadores.
La consecuencia sobre el sistema eléctrico será notable, con previsiones de que la electricidad destinada a recargar camiones en Europa alcance unos 100 TWh anuales en 2035 y unos 200 TWh en 2045, aunque entre el 70% y el 80% de las recargas seguiría realizándose en las bases de las propias empresas, con las estaciones públicas reservadas a un papel esencial en las rutas de larga distancia.
Desde 2024, la Unión Europea ha destinado cerca de 1.000 millones de euros a la descarbonización de distintos modos de transporte, de los que aproximadamente la mitad se han dirigido a la electrificación del transporte pesado. El nuevo planteamiento pretende concentrar una mayor proporción de los instrumentos CEF y AFIF en los puntos donde la inversión presenta mayores riesgos y donde la demanda futura está más clara, y entre las alternativas analizadas figura también apoyar económicamente el coste de la recarga de las empresas de transporte mediante acuerdos de suministro a largo plazo, en lugar de limitar las ayudas a construir las estaciones. En paralelo, la Comisión impulsa corredores específicos para camiones de cero emisiones a través del programa Clean Transport Corridor, que ya contempla al menos 400 emplazamientos de recarga y más de 2.900 puntos en dos grandes corredores europeos, con la intención de extender después el modelo al conjunto de las principales rutas de mercancías.
Carlos Zubialde
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