La convocatoria de elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre ha abierto en el sector del transporte una lectura dividida. Mientras Fenadismer expresa su preocupación por el escenario de incertidumbre y parálisis legislativa que se abre, UNO valora la convocatoria como una oportunidad para recuperar la estabilidad institucional que, a su juicio, necesitan las empresas para invertir y crear empleo.
La disolución de las Cortes Generales y el cese de las funciones plenas del Ejecutivo suponen que decaigan o queden aparcados varios proyectos normativos que el transporte por carretera seguía de cerca. Fenadismer identifica cuatro asuntos concretos. El primero es el decreto sobre la jubilación anticipada de los conductores profesionales, que la federación califica de trágicamente aparcado cuando los informes preceptivos para su aprobación por el Consejo de Ministros se encontraban muy avanzados, y que describe como una de las reivindicaciones históricas del sector para mejorar la seguridad vial y dignificar la profesión.
El segundo es el decreto sobre el control de la jornada laboral impulsado por el Ministerio de Trabajo, que pretendía obligar a las empresas de transporte a implantar un segundo sistema de registro adicional al tacógrafo. Fenadismer había rechazado frontalmente esa medida por considerarla redundante, gravosa y burocrática, de modo que la suspensión de su tramitación supone una buena noticia para la federación, aunque el escenario que la provoca no lo sea.
El tercer asunto es la cláusula de indexación del precio de los carburantes. La norma se tramitaba como proyecto de ley en el Congreso tras la aprobación del Real Decreto-ley 9/2026 en abril, con el objetivo de consolidar un marco estable frente a las fluctuaciones del gasóleo, y la disolución de las Cortes interrumpe esa tramitación justo cuando las organizaciones de cargadores habían presentado enmiendas para modificarla y las patronales del transporte las habían rechazado públicamente. Queda así en el aire el debate sobre si el mecanismo se mantiene tal como está, se ajusta o se reabre en la próxima legislatura.
El cuarto frente es el régimen fiscal de módulos para 2027, que Fenadismer considera el más urgente. Para prorrogar el sistema, o aprobar uno alternativo, hace falta una norma con rango de ley antes del 31 de diciembre, y con unas Cortes disueltas y un Gobierno en funciones los plazos quedan seriamente comprometidos. La federación advierte de que miles de transportistas autónomos afrontan por ello una situación de vulnerabilidad e incertidumbre, un riesgo que se suma a la preocupación ya existente por el límite de facturación de 125.000 euros que el sector lleva semanas señalando. Fenadismer lamenta que los plazos electorales vuelvan a condicionar la competitividad y la seguridad jurídica de un sector estratégico, y exigirá al Gobierno que salga de las urnas la reanudación urgente de estas materias tan pronto como se constituyan las nuevas instituciones.
La lectura de UNO, la organización empresarial de logística y transporte, es la contraria. Su presidente, Francisco Aranda, valora positivamente la convocatoria, al considerar que ofrece la oportunidad de iniciar una nueva etapa de estabilidad institucional, seguridad jurídica y confianza, condiciones que juzga esenciales para fortalecer la inversión y favorecer la creación de empleo. Aranda describe el clima político de los últimos meses como un escenario agónico, difícilmente sostenible para empresas, inversores y ciudadanos, y presenta la cita electoral como un primer paso para recuperar la previsibilidad.
La patronal sostiene que las empresas solo pueden invertir, crecer y crear empleo cuando cuentan con reglas claras, y pide que la próxima legislatura se caracterice por el diálogo, los consensos, la estabilidad regulatoria y la simplificación administrativa. UNO confía en que el proceso se desarrolle con normalidad y permita formar un Gobierno estable, con capacidad para ofrecer respuestas eficaces, y subraya que la logística y el transporte, que representan el 7% del PIB, gestionan más de 1.200 millones de envíos al año y emplean a más de un millón de trabajadores, deben ser sectores estratégicos de esa visión de futuro.
Las dos posiciones no son necesariamente incompatibles, porque parten de lecturas distintas del mismo hecho. Fenadismer se fija en el coste inmediato, medidas concretas que se quedan sin aprobar y plazos fiscales que corren, mientras UNO mira a un plazo más largo y apuesta por que un nuevo ciclo político despeje la incertidumbre general. Lo que ambas comparten es la demanda de certidumbre, y el calendario que viene, con las ayudas al combustible vigentes hasta diciembre, el régimen de módulos pendiente de prórroga y un Gobierno en funciones durante buena parte del trimestre, medirá hasta qué punto el sector puede esperar a las urnas para ver resueltos sus asuntos más urgentes.
Carlos Zubialde





