La inteligencia artificial se ha instalado en la cadena de suministro española, aunque todavía no se refleja en la cuenta de resultados. El 80% de las organizaciones ya trabaja con herramientas de IA tradicional o generativa y todas esperan mejoras de productividad gracias a ella, pero solo el 31,4% prevé un impacto directo en sus márgenes o en su rentabilidad, según el III Estudio CEL & Accenture sobre el impacto de la inteligencia artificial en la cadena de suministro en España, presentado en el 48º Congreso del Centro Español de Logística (CEL), que reunió a 220 profesionales en el Palacio de Cibeles de Madrid.
El informe muestra una distancia clara entre la intención y los recursos. El 71,4% de las empresas espera obtener eficiencias operativas, y aunque el 97% acepta la IA, solo el 11% le asigna recursos reales, según explicó José Buch, managing director de Supply Chain & Engineering de Accenture, quien considera que, tras tres años de estudio, el principal desafío ya no es tecnológico, sino organizativo. Ramón García, director general del CEL, añadió que utilizar IA no equivale por sí solo a capturar valor, y que para que la mejora operativa llegue a la cuenta de resultados las compañías tienen que vincular cada caso de uso a procesos concretos, métricas de negocio, datos fiables, inversión y desarrollo de capacidades internas.
Esa idea, la de que el valor está en el uso y no en la herramienta, recorrió buena parte de la jornada, celebrada bajo el lema “La cadena de suministro en modo transformación: las decisiones que van a marcar la competitividad”. En la mesa de directivos, con Remedios Parra, presidenta y directora general de Cencora en España; Antonio Ruiz, director de España de Services de Acciona; Cristian Oller, responsable de gestión de activos para el sur de Europa de Prologis, y José Manuel Miñones, presidente de Mercasa, la calidad del dato apareció como la base de cualquier mejora, junto con la necesidad de abandonar la gestión reactiva, reforzar la ciberseguridad y planificar recursos e infraestructuras con una visión a largo plazo.
El talento ocupó otro de los debates, con los responsables de Infios, Grupo IFA, ID Logistics y ManpowerGroup coincidieron en que la escasez de personal y el absentismo obligan a las empresas logísticas a reforzar su capacidad de adaptación, y en que la automatización y la inteligencia artificial deben acompañar a las personas, con formación y desarrollo de competencias, en lugar de sustituirlas.
La resiliencia también tuvo su espacio, con una mesa en la que participaron la Unidad Militar de Emergencias, la Autoridad Portuaria de Valencia, Logicor e INGESA, y en la que se subrayó la importancia de la coordinación entre administraciones, cuerpos de seguridad y empresas para garantizar el abastecimiento ante situaciones de crisis. En el ámbito de la intermodalidad, el comisionado del Gobierno para el Corredor Atlántico, José Antonio Sebastián, y el presidente de la CETM, Carmelo González, defendieron pasar de la competencia a la complementariedad entre carretera y ferrocarril, con un tren que garantice fiabilidad y trazabilidad y una carretera que aporte capilaridad, y una descarbonización progresiva que no comprometa la competitividad de las empresas.
El congreso, inaugurado por la presidenta del CEL, Ana González, y por Elena María Atance, directora general de Transporte por Carretera y Ferrocarril, incluyó además la presentación de los proyectos ganadores de los Premios CEL 2025, la transformación logística sostenible de Consum y los drones autónomos de carga pesada de la start-up Grasshopper Air Mobility, así como una conferencia de Huawei sobre la evolución de la logística en China.
En la clausura, Ramón García resumió la jornada en una idea, la de que la competitividad ya no depende únicamente de disponer de mejor tecnología o más recursos, sino de la capacidad de tomar las decisiones adecuadas en el momento adecuado. Los datos del estudio apuntan en la misma dirección, porque la mayoría de las empresas ya ha probado la inteligencia artificial y el siguiente paso, el que separa la eficiencia de la rentabilidad, pasa por dedicarle recursos, medir su impacto y elegir bien dónde aplicarla. El CEL celebrará su próxima gran cita el 1 de diciembre con la entrega de los XXXVI Premios CEL.
Carlos Zubialde
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