La nueva tasa aduanera de 3 euros por categoría arancelaria en envíos inferiores a 150 euros ha entrado en vigor hoy, y el sector logístico no discute la medida en sí sino las condiciones en que llega: con sistemas aduaneros que no están preparados para absorber el volumen que genera, sin armonización garantizada entre los distintos Estados miembros y sin un periodo de transición que hubiera permitido adaptar los procesos operativos de forma ordenada.

La patronal UNO ha sido explícita en ese diagnóstico: el problema no es el importe del recargo sino la capacidad del sistema para gestionar millones de nuevas declaraciones aduaneras sin generar cuellos de botella. En la Unión Europea entran alrededor de 4.600 millones de paquetes de bajo valor al año, unos 12 millones diarios, según datos de la propia organización. Hasta hoy, esos envíos circulaban al amparo de la franquicia que se elimina sin generar prácticamente carga documental. A partir de ahora, cada categoría arancelaria dentro de cada envío genera una declaración, un recargo y un proceso de clasificación que antes no existía. Multiplicar ese trabajo por 12 millones de paquetes diarios da una idea de la magnitud del reto operativo que asumen las aduanas europeas desde este martes.

La patronal reclama automatización integral de los procesos mediante sistemas digitalizados e integrados entre plataformas de ecommerce y autoridades aduaneras, simplificación de la clasificación arancelaria para reducir la intervención manual y refuerzo urgente de los recursos humanos y tecnológicos en aduanas, aeropuertos y centros logísticos. También reclama una auténtica ventanilla única europea, ya que sin criterios homogéneos entre países la norma generará desvíos de tráfico hacia los hubs con interpretaciones más laxas y desigualdad competitiva entre operadores según dónde estén ubicados.

El impacto sobre los precios es inmediato y en algunos casos desproporcionado en relación con el valor del producto. En artículos de muy bajo importe, un recargo fijo de 3 euros tiene un efecto porcentual muy elevado sobre el precio final, y en pedidos con varias categorías arancelarias el recargo es acumulativo. UNO estima que este cambio acelerará una reorganización de las estrategias comerciales de las grandes plataformas extracomunitarias, con menor agresividad promocional, subida progresiva de precios y mayor uso de almacenes dentro de la UE para constituir stock previo y evitar el despacho unidad a unidad desde origen.

Esa reconfiguración abre oportunidades concretas para el sector logístico europeo, ya que el modelo de envío individual directo desde China perderá competitividad frente al modelo de fulfillment intracomunitario, donde el operador logístico con infraestructura en Europa, especialmente en hubs como los Países Bajos, Bélgica, Polonia, Alemania o España, gana protagonismo. El transporte terrestre intraeuropeo y la logística contractual son los segmentos que más pueden beneficiarse de esa reorientación de flujos, siempre que la infraestructura aduanera sea capaz de procesar el volumen sin saturarse.

Esa es precisamente la incógnita que el sector deja abierta hoy: si el sistema aguanta o no. Si las aduanas no tienen capacidad para gestionar el incremento de declaraciones con los medios actuales, el problema dejará de estar en el comercio electrónico y pasará a estar en la logística, con retrasos y saturaciones que afectarán tanto a los envíos regulados como a los que ya circulaban antes por otros cauces.

Carlos Zubialde

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