La logística farmacéutica y de cosmética premium se ha convertido en uno de los segmentos más dinámicos del sector en los últimos dos años, y la operadora catalana KLN Iberia es uno de los ejemplos más claros de ese movimiento. La compañía ha multiplicado por cinco su actividad en el área de healthcare & cosmetics desde 2024, según sus propias cifras, y acaba de ampliar a Portugal su certificación GDP (Good Distribution Practice), el estándar que regula el almacenamiento, la manipulación y la distribución de medicamentos de uso humano.
El dato no es menor porque hasta ahora esa certificación solo cubría España, lo que obligaba a tratar ambos mercados de forma separada pese a que buena parte de los cargadores del sector sanitario opera ya en clave ibérica. Con la extensión a Portugal, KLN Iberia puede ofrecer una red única bajo los mismos criterios de calidad a un lado y otro de la frontera, algo que simplifica la operativa para fabricantes farmacéuticos y distribuidores que llevan tiempo pidiendo justo eso, una cadena de suministro sin discontinuidades regulatorias entre los dos países.
El crecimiento del negocio acompaña ese movimiento. La facturación del área ya ha duplicado en lo que va de 2026 los resultados de todo el ejercicio anterior, y la gestión de embarques farmacéuticos se ha más que duplicado también respecto al año pasado, siempre según los datos aportados por la propia empresa. Detrás de esas cifras hay un fenómeno que va más allá de KLN, ya que el auge de los medicamentos biológicos y las terapias celulares está empujando a toda la cadena logística hacia exigencias de monitorización que hace pocos años eran excepcionales y hoy son condición de entrada, control continuo de temperatura, humedad y trazabilidad en tiempo real.
Ese cambio de exigencia tiene una lectura operativa clara para el resto del sector. Las empresas de transporte y almacenaje que quieran competir en logística sanitaria ya no pueden limitarse a ofrecer espacio y capilaridad, necesitan certificaciones específicas, sensorización y sistemas capaces de documentar cada tramo del trayecto, porque el margen de error en este segmento es prácticamente nulo. Quien no invierta en esa infraestructura queda fuera de un mercado que, además, paga mejor que la logística generalista precisamente por esas barreras de entrada.
KLN Iberia ya habla de una siguiente fase de expansión hacia Europa, Latinoamérica y Asia, mercados donde la demanda de servicios logísticos especializados para el sector sanitario sigue en aumento. Si ese movimiento se confirma, la pregunta que queda en el aire es si la consolidación de operadores certificados terminará dejando fuera a las empresas más pequeñas que no puedan asumir el coste de esas acreditaciones, o si el propio crecimiento del mercado dejará hueco también para actores especializados de menor tamaño.
Carlos Zubialde





