Talus Real Estate ha comprado una parcela de 25.006 metros cuadrados en Granollers, en el polígono industrial Congost, donde levantará una nave multiinquilino de 16.220 metros cuadrados repartidos en tres módulos. La operación no es un movimiento aislado, se suma a otros cuatro desarrollos que la plataforma de inversión ya tiene en marcha en Cataluña y que, juntos, superan los 100.000 metros cuadrados de suelo logístico en distintas fases de construcción.
El nuevo activo se ubica en la segunda corona logística de Barcelona, con acceso directo a la AP-7 y la C-33, a treinta kilómetros de la ciudad. Contará con 18 muelles de carga, 11,6 metros de altura libre, 88 plazas de aparcamiento, certificación BREEAM Excellent y preparación para Riesgo Alto 8 según el RSCIEI 2025, con entrada en funcionamiento prevista para 2027. Son especificaciones que ya se han convertido en el mínimo exigible para competir por inquilinos en un mercado donde la calidad del activo pesa tanto como la ubicación.
El resto de la cartera catalana de Talus dibuja un mapa que cubre distintos radios de distancia respecto a Barcelona, cada uno pensado para un tipo de operación distinta. En Lliçà del Vall, a 27 kilómetros, una parcela de 24.631 metros cuadrados combina 15 muelles para camiones con 24 para furgonetas en la fachada trasera, un diseño orientado directamente a última milla. En Santa Perpètua de Mogoda, dentro del corredor del Mediterráneo y con buena conexión hacia Francia, la compañía desarrolla 17.966 metros cuadrados en una zona con muy baja tasa de desocupación. En Sant Feliu de Llobregat, a solo diez kilómetros del centro de Barcelona y quince del puerto y del aeropuerto, construye una nave de 17.885 metros cuadrados para un único inquilino. Y en Polinyà, con 30.547 metros cuadrados repartidos en dos naves, el proyecto todavía está en fase de preconstrucción.
Esta dispersión geográfica no es casualidad, responde a la propia tensión del mercado logístico catalán, donde encontrar suelo bien conectado y a precio razonable se ha vuelto cada vez más complicado por la competencia entre operadores y la escasez de parcelas disponibles cerca de Barcelona. Los operadores que hoy buscan nave en la región tendrán que decidir entre pagar más por cercanía o asumir trayectos más largos hacia polígonos de segunda o tercera corona, y carteras como la de Talus están precisamente diseñadas para cubrir ambos perfiles de demanda.
Pablo Medina, director de Inversión en Talus Real Estate, ha señalado que la operación en Granollers refuerza su apuesta por Cataluña como uno de los principales hubs logísticos del sur de Europa. Es una afirmación que cualquier promotor repetiría, pero el volumen de proyectos simultáneos que la compañía tiene abiertos en la región le da algo más de peso que el habitual titular de comunicado.
Lo que queda por ver es si esta oleada de nueva superficie logística encuentra demanda suficiente al ritmo en que se entrega, o si el mercado catalán empieza a mostrar síntomas de sobreoferta en algunos de estos anillos logísticos antes de que termine la década.
Carlos Zubialde





