La compañía alemana de paquetería GLS ha anunciado la puesta en marcha de GLS Türkiye, su entrada en uno de los mercados de paquetería con mayor crecimiento de Europa a través de una alianza con un grupo de inversores turcos del propio sector logístico. La nueva compañía prevé comenzar a operar a finales de 2026, y estará dirigida por Özgür F. Kut como consejero delegado.
El perfil de los socios locales explica bien por qué GLS ha optado por esta fórmula en lugar de entrar en solitario, ya que el grupo inversor está liderado por Aslan Kut, con experiencia previa en la creación y crecimiento de operadores de paquetería turcos, e incluye a Turgut Erkeskin, expresidente de FIATA, la federación mundial de transitarios, y a Şerafettin Aras, presidente de UND, una de las principales asociaciones de transporte del país. Esta combinación de perfiles aporta algo que una entrada puramente orgánica difícilmente habría conseguido con la misma rapidez, conocimiento regulatorio, contactos comerciales y una red ya asentada en el mercado turco.
Turquía funciona además como algo más que un mercado nacional para GLS, porque su posición geográfica la convierte en puerta de entrada hacia Asia y en punto de paso natural para los flujos de paquetería entre Europa y mercados asiáticos en expansión. Karl Pfaff, CEO de GLS Group, ha calificado el país como una extensión estratégica de la red europea de la compañía, un movimiento que encaja con la tendencia reciente de los grandes operadores de paquetería a asegurar presencia directa en corredores intercontinentales en lugar de depender de socios externos para esos tramos.
Para el sector logístico español, la operación tiene una lectura indirecta pero relevante, ya que GLS opera en España como uno de los grandes actores de la paquetería nacional e internacional, y una red más sólida en Turquía puede traducirse en tiempos de tránsito más competitivos para los envíos que hoy salen de España hacia mercados de Oriente Próximo o Asia Central a través de rutas terrestres o combinadas. Los cargadores españoles que exportan hacia esos destinos, todavía un nicho pequeño frente al volumen que mueve Europa Occidental, ganan con esto una alternativa de red que antes dependía en buena medida de operadores turcos independientes sin marca paneuropea detrás.
El modelo de entrada elegido, una alianza con inversores locales antes que una adquisición o una filial propia desde cero, tampoco es casual en un mercado como el turco, donde la regulación, la relación con clientes corporativos y el conocimiento del tejido empresarial local suelen pesar tanto como la infraestructura logística en sí. Es una fórmula que otros operadores de paquetería europeos podrían replicar si el crecimiento de GLS Türkiye confirma que la combinación de marca internacional y gestión local funciona mejor que competir directamente contra los operadores ya establecidos.
Queda por ver si GLS logra trasladar a Turquía los mismos estándares de servicio que sostienen su marca en Europa Occidental, o si el mercado turco, con su propia dinámica de competencia y de costes operativos, obliga a adaptar el modelo más de lo previsto en esta primera fase.
Carlos Zubialde





