España contaba a 1 de julio con 155.242 empresas de transporte de mercancías por carretera activas, 554 más que un mes antes, según los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. El incremento, un 0,36% mensual, llega en un contexto donde la geopolítica no ha dejado de presionar al sector, con la crisis en Oriente Medio disparando el precio del petróleo y la incertidumbre arancelaria condicionando buena parte del comercio internacional, y aun así el censo de empresas sigue al alza, no a la baja.
El detalle por segmentos confirma hacia dónde se dirige realmente ese crecimiento, porque el transporte público de mercancías ha sumado 873 empresas hasta las 103.149, un 0,85% más en un solo mes, mientras que el transporte privado complementario ha perdido 319 empresas, cayendo a 52.093. Esta divergencia no es nueva, viene repitiéndose mes tras mes, y refleja un proceso de fondo, empresas que antes gestionaban su propia flota para transporte interno están dando el salto a operar como transportistas profesionales, atraídas probablemente por una demanda de servicio que ya no compensa mantener una flota cautiva sin actividad comercial externa.
Dentro del transporte público, el vehículo ligero vuelve a marcar el ritmo más alto de crecimiento, con 691 nuevas empresas hasta las 40.455, un 1,74% mensual, frente a las 182 empresas adicionales del segmento pesado, que suma ya 62.694. La diferencia de intensidad entre ambos segmentos coincide con lo que ya viene marcando el comercio electrónico y la última milla desde hace meses, entrar al mercado con una furgoneta exige mucha menos inversión inicial que hacerlo con un tráiler, y la demanda de reparto urbano sigue absorbiendo ese tipo de oferta con facilidad.
El mapa territorial añade un matiz que conviene no perder de vista, porque Barcelona sigue siendo la provincia con más empresas de transporte público, con 14.366 y un crecimiento mensual del 1,35%, mientras que Madrid concentra el liderazgo en transporte privado, aunque con un retroceso del 1,04% en el último mes. Ese contraste entre una capital que gana empresas de transporte público y otra que pierde flota privada dibuja dos velocidades distintas dentro del mismo país, con Cataluña consolidando su peso como nodo logístico y Madrid empujando hacia la externalización del transporte.
Lo llamativo de este dato, visto en conjunto, es que contradice la narrativa de un sector permanentemente al borde del colapso por combustible, regulación o presión fiscal. El censo de empresas de transporte sigue creciendo mes a mes, lo que sugiere que, pese a las dificultades que el propio sector no deja de señalar, sigue habiendo margen suficiente para que nuevos operadores decidan entrar en un negocio que otros llevan meses describiendo como insostenible.
Carlos Zubialde





