El comercio electrónico internacional ha dejado de ser una vía de crecimiento secundaria para convertirse en el eje central de muchos negocios online. Según el informe 2026 E-Commerce Trends Report de DHL, elaborado a partir de encuestas a 29.000 compradores y 5.800 empresas en 29 países, el 70% de los consumidores ya compra en tiendas extranjeras, diez puntos más que en 2025, y un 45% lo hace más de una vez al mes. Más de tres de cada diez pedidos que se generan hoy en el comercio electrónico global cruzan una frontera.

Ese crecimiento no está repartido de forma homogénea, porque los compradores tienden a concentrarse en un puñado de mercados grandes, con Estados Unidos y China como principales destinos de compra internacional, mientras muchos mercados de habla inglesa siguen sin adaptar del todo su experiencia de compra a clientes extranjeros, con fricciones de idioma, pago o gestión aduanera que penalizan la conversión. Para un vendedor español que exporta, esta asimetría importa, ya que competir por ese comprador internacional exige adaptar la tienda online al mercado de destino con la misma seriedad que se adapta la operativa logística.

El dato generacional aporta un matiz interesante para quien diseña su estrategia de mercado, porque el 51% de los baby boomers reconoce preocupación por el fraude al comprar fuera de su país, pero el 69% de ese mismo grupo sigue comprando en el extranjero atraído por precios más bajos. El miedo no frena la decisión de compra cuando el ahorro compensa, lo que sugiere que reforzar la confianza percibida, sellos de pago seguro, información clara sobre aduanas, seguimiento del envío, puede tener un efecto directo sobre la conversión en ese segmento de edad, sin necesidad de bajar aún más el precio.

Para las empresas que todavía no venden fuera, el informe apunta un dato que conviene no pasar por alto, un 25% de los negocios que hoy no operan en cross-border tiene previsto priorizar esta capacidad en los próximos doce meses. Es una señal de que el mercado de exportación online va a seguir ganando competidores durante el próximo año, lo que presiona a quien ya exporta a diferenciarse por tiempos de entrega, gestión de devoluciones o transparencia en costes de importación, no solo por precio.

La lectura para el sector logístico español es directa. Cada punto de crecimiento en compra transfronteriza se traduce en más volumen de aduana, más gestión de IOSS y EORI, y más presión sobre los operadores capaces de ofrecer plazos de entrega internacional competitivos. La pregunta que debería hacerse cualquier pyme exportadora no es si el comercio transfronterizo va a seguir creciendo, el dato ya lo confirma, sino si su cadena logística actual está preparada para absorber ese crecimiento sin que la experiencia de entrega se convierta en el motivo por el que un comprador extranjero no vuelve a repetir.

Carlos Zubialde

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