Rodolphe Saadé, presidente y consejero delegado de CMA CGM, ha dejado abierta la puerta a una eventual escisión y salida a bolsa de CEVA Logistics, la división logística del grupo naviero. La declaración, realizada en un evento en Le Havre ante una pregunta de Bloomberg, llega apenas un día después de que CMA CGM anunciara la compra de determinadas operaciones logísticas de FedEx y una ampliación de su cooperación en carga aérea y marítima, lo que sitúa el anuncio en un contexto muy concreto, el de una compañía que sigue comprando activos logísticos mientras evalúa, en paralelo, cómo estructurar todo ese negocio a futuro.

Saadé ha sido claro respecto al orden de prioridades, señalando que primero hay que integrar la operación recién adquirida y comprobar que funciona correctamente, dejando cualquier decisión sobre bolsa para más adelante. Es una secuencia lógica en cualquier proceso de M&A, pero también deja constancia de que la opción está sobre la mesa de forma explícita, no como una especulación de mercado sin respaldo del propio grupo.

El recorrido de CEVA Logistics dentro de CMA CGM explica por qué esta posibilidad tiene sentido estratégico. La naviera adquirió la compañía en 2019 y después sumó la división logística de Bolloré por unos 5.900 millones de dólares, una de las mayores operaciones de su historia. El resultado de esa apuesta ya se refleja en las cuentas, con 18.300 millones de dólares de ingresos en 2025, cerca de un tercio de la facturación total del grupo, una cifra que convierte a CEVA en un negocio demasiado grande como para tratarlo como un simple complemento del transporte marítimo.

Ahí está, precisamente, el argumento de fondo para una eventual salida a bolsa, porque separar CEVA permitiría a los inversores acceder a un negocio logístico con una volatilidad muy distinta a la del transporte marítimo de contenedores, una actividad que se mueve en ciclos de auge y caída mucho más marcados. Para un grupo que ha construido buena parte de su valoración reciente sobre beneficios extraordinarios de la naviera, contar con una filial logística cotizada de forma independiente ofrecería a los mercados una vía de inversión más estable, y a CMA CGM una valoración propia para ese activo que hoy queda diluida dentro del conjunto del grupo.

El movimiento se enmarca además en una transformación más amplia que Saadé lleva impulsando desde 2017, cuando CMA CGM dejó de ser un operador puramente naviero para construir un conglomerado con presencia en terminales portuarios, transporte aéreo de carga, medios de comunicación y satélites. Con una flota superior a 700 buques y el objetivo de convertirse en la segunda naviera del mundo hacia finales de 2027, superando a Maersk, la compañía sigue creciendo en todas las direcciones a la vez, lo que hace inevitable preguntarse cuánto tiempo más puede sostener esa diversificación bajo una misma estructura antes de que algunas piezas, como CEVA, acaben necesitando su propio camino en el mercado.

Carlos Zubialde

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