El gran incendio que arrasa el departamento francés de Gironda ha obligado a cerrar parcialmente la autopista A63, la vía por la que discurre buena parte del tráfico internacional de mercancías entre España y el resto de Europa a través de Irún. La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, ha decretado el corte en ambos sentidos, entre la salida de Liposthey y la de Cestas en dirección sur-norte, y entre la circunvalación de Burdeos y el cruce de Marcheprime en sentido norte-sur, mientras el fuego, que ya ha calcinado cerca de 98.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a 220.000 personas, se sitúa a apenas 15 kilómetros de la ciudad.
El corte de la A63 es un contratiempo de magnitud muy importante para el transporte por carretera, porque esta autopista constituye el paso obligado para prácticamente todo el tráfico de mercancías que entra o sale de España por el paso fronterizo de Irún en dirección al norte de Francia y al resto de Europa. Miles de camiones cruzan diariamente ese corredor, y su interrupción obliga a buscar itinerarios alternativos con poca antelación, algo que en un eje de esta magnitud resulta especialmente complicado de resolver sin generar retrasos considerables en las entregas.
El impacto no se limita al tráfico que circula en sentido norte hacia Europa, porque la A63 y el nudo de Burdeos son también la vía de conexión natural para el transporte que enlaza el centro peninsular, con Madrid como principal origen y destino de carga, con el mercado portugués a través de las rutas que discurren por el suroeste francés. Cualquier operación logística que combine origen o destino en la meseta española con tráfico hacia o desde Portugal por esta ruta se ve directamente afectada por el corte, obligando a desviar el tráfico hacia itinerarios secundarios con mayor tiempo de tránsito y mayor coste de combustible.
A la interrupción de la autopista se suma la suspensión completa del servicio ferroviario al sur de Burdeos, lo que elimina también la alternativa del transporte combinado carretera-ferrocarril para quienes utilizan este modo en algún tramo de sus rutas internacionales, dejando a las empresas de transporte sin más opción que asumir rodeos por carretera mientras persista el cierre.
La situación se describe como "muy desfavorable" según el propio ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, sin que las autoridades hayan podido determinar todavía cuándo podrá reabrirse la vía con normalidad. Para las empresas de transporte internacional que operan en el corredor Madrid-Irún-Burdeos-Europa, la recomendación inmediata pasa por planificar itinerarios alternativos (el uso de la A-62, A-64 y A-65 vía Pau) y anticipar posibles retrasos en las entregas mientras se mantenga activo el dispositivo de emergencia en la región de Gironda.
Carlos Zubialde
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