Desde el 1 de julio, cada paquete procedente de fuera de la Unión Europea valorado en menos de 150 euros paga un arancel de 3 euros por cada categoría de producto incluida en el envío, una tasa que golpea de lleno el modelo de negocio con el que Temu, Shein y AliExpress han crecido en Europa durante los últimos años, el envío directo desde China aprovechando la exención fiscal de la que disfrutaban hasta ahora los pedidos de bajo valor. Para otoño, la Comisión Europea tiene sobre la mesa una tasa de gestión aduanera adicional de 2 euros por paquete, todavía pendiente de aprobación definitiva, lo que endurecería aún más ese modelo si finalmente sale adelante.

La respuesta de estas plataformas confirma que el cambio regulatorio ya está teniendo un efecto estructural sobre su logística, no solo sobre su lista de precios. Temu ha firmado un acuerdo con DHL para reforzar su capacidad logística en Europa, con el objetivo de que en 2027 el 80% de sus productos vendidos en la región se distribuyan desde almacenes locales, dentro de lo que la propia compañía denomina un modelo local-to-local, comprar, almacenar y entregar dentro del mismo mercado europeo. Shein sigue una senda paralela, buscando proveedores alternativos dentro del continente para reducir su exposición a los aranceles de importación desde fuera de la Unión Europea.

El cambio de modelo no es menor si se tiene en cuenta el volumen que mueven estas plataformas, porque España recibió 180 millones de envíos de este tipo solo en 2024, y uno de cada tres consumidores online españoles ha comprado en Temu o Shein en los últimos meses. Ese volumen, hasta ahora canalizado en gran parte por vía aérea desde China en forma de envíos individuales de bajo valor, empieza a reorientarse hacia un patrón muy distinto, carga marítima consolidada hacia centros de distribución europeos, seguida de una distribución de última milla ya dentro del propio mercado comunitario.

Para el sector logístico español, este giro estratégico de los gigantes asiáticos del ecommerce llega precisamente cuando el mercado de naves y suelo logístico ya afronta una demanda creciente por parte de operadores que buscan acortar distancias con el consumidor final. Si Temu y Shein terminan de ejecutar su plan de almacenamiento local al ritmo que han anunciado, España podría convertirse en destino de nuevas implantaciones de almacén dedicadas específicamente a servir a estas plataformas, un fenómeno que ya se ha empezado a observar en otros países europeos con fuerte penetración de comercio electrónico asiático.

La paradoja de fondo resulta reveladora para cualquiera que siga la evolución del sector, porque estos operadores están adoptando ahora, casi de forma forzada por la presión regulatoria, el mismo modelo de proximidad que los operadores logísticos europeos llevan años defendiendo como ventaja competitiva frente al envío directo desde Asia. Cuando la fiscalidad deja de premiar el envío individual desde fuera de la Unión Europea, la logística de proximidad, con stock ya posicionado cerca del cliente, vuelve a ser la opción más rentable, incluso para quienes construyeron su negocio precisamente sobre el modelo contrario.

Queda por ver si esta transición se traduce en inversión real en infraestructura logística dentro de España, con la generación de empleo y actividad que eso conllevaría, o si estas plataformas optan por concentrar sus nuevos almacenes en otros mercados europeos con mejor conectividad o condiciones fiscales más favorables, dejando a España como mero mercado de destino final sin capturar buena parte del valor logístico que este cambio de modelo genera.

Carlos Zubialde

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