La Comisión Europea ha alertado en un informe publicado esta semana de que los sistemas aduaneros de los Estados miembros están sufriendo un desbordamiento provocado por el auge del comercio electrónico procedente de fuera de la Unión Europea. Solo en 2025 se liberaron a libre circulación alrededor de 6.000 millones de artículos, el triple que en 2022, un crecimiento impulsado casi en su totalidad por plataformas de venta online establecidas fuera del territorio comunitario.

El dato que mejor resume la magnitud del problema es que los paquetes de comercio electrónico ya representan más del 97% de todos los envíos que entran en la Unión Europea, un volumen que la propia Comisión reconoce que supera con creces la capacidad de las autoridades aduaneras y de vigilancia del mercado para gestionarlo mediante los métodos de control tradicionales. El informe llega apenas unas semanas después de que entrara en vigor el arancel de tres euros para los paquetes de menos de 150 euros procedentes de fuera de la Unión Europea, la medida que el propio sector ya conoce de forma informal como la tasa anti Shein-Temu.

La consecuencia directa de este desbordamiento es una pérdida de capacidad de control que la Comisión cuantifica con precisión, la tasa de inspección aduanera de la Unión Europea descendió en 2025 hasta los 65 artículos por millón de artículos importados, mientras que la tasa de mercancías finalmente rechazadas en frontera por incumplimiento o riesgo grave también cayó a menos de 10 artículos por millón. Es decir, a medida que aumenta el volumen de paquetes, la capacidad real de aplicar la normativa se debilita en la misma proporción, dejando pasar una parte creciente de mercancía sin la verificación que en teoría debería superar.

La investigación aduanera que la propia Comisión inició en 2025 aporta el dato más preocupante desde el punto de vista de la seguridad del consumidor, porque más del 60% de los juguetes, pequeños aparatos electrónicos, cosméticos, equipos de protección individual y complementos alimenticios inspeccionados, comprados online fuera de la Unión Europea, no cumplían los requisitos de seguridad y conformidad exigidos en territorio comunitario. Es una cifra que sitúa el problema mucho más allá de una cuestión meramente recaudatoria, y que explica por qué Bruselas reclama ahora controles más estrictos y mayor cooperación entre Estados miembros para proteger tanto a consumidores como a empresas del mercado interior.

Para el sector logístico y de transporte, este diagnóstico añade contexto a una tendencia que ya se venía observando en los últimos meses, el endurecimiento regulatorio sobre el comercio electrónico transfronterizo de bajo valor, con el nuevo arancel como primera medida visible y la propuesta de una tasa de gestión aduanera adicional todavía pendiente de aprobación para otoño. La combinación de más volumen, menos capacidad de control y una presión política creciente por reforzar la vigilancia apunta a que el marco regulatorio de este tipo de importaciones seguirá endureciéndose, con implicaciones directas para los operadores logísticos y transitarios que gestionan hoy ese flujo masivo de paquetería de bajo coste hacia el mercado europeo.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com