Las empresas españolas invirtieron 4.105,1 millones de euros a través de leasing para financiar activos mobiliarios e inmobiliarios durante el primer semestre de 2026, un 1,5% menos que en el mismo periodo del año anterior, según los datos de la Asociación Española de Leasing y Renting. El retroceso se explica en buena medida por el efecto de comparación con operaciones extraordinarias que se concentraron en 2025, vinculadas al momento boyante de algún sector concreto, un año que dejó una base especialmente alta sobre la que ahora resulta difícil crecer.

El desglose por tipo de activo confirma que el descenso no es generalizado. La inversión en bienes muebles, la categoría que incluye buena parte de la maquinaria, vehículos industriales y equipamiento de transporte que financian mediante leasing las empresas logísticas, creció un 1,4% hasta junio, alcanzando 3.918,3 millones de euros. El retroceso se concentra casi en exclusiva en los bienes inmuebles, cuyo volumen cayó un 38,8%, hasta 186,8 millones, una caída que arrastra a la baja el dato agregado del mercado sin reflejar necesariamente un deterioro en la financiación de equipamiento productivo.

José Coronel de Palma y Martínez-Agulló, presidente de la AELR, ha insistido en que el fondo del mercado sigue siendo sólido, señalando que el uso del leasing como herramienta de gestión continúa extendiéndose entre empresas y profesionales, una lectura que se apoya en el propio comportamiento de junio considerado de forma aislada, con un crecimiento del 6,8% respecto al mismo mes del año anterior, hasta 810,8 millones de euros, con tasas positivas tanto en bienes muebles, un 6,3% más hasta 764 millones, como en bienes inmuebles, que repuntaron un 15,9% hasta 46,8 millones.

El mapa regional muestra a Madrid como la comunidad con mayor volumen de contratación, con 759,8 millones de euros y un crecimiento del 8,2%, mientras que Cataluña, segunda en el ranking, retrocedió un 6% hasta los 659,9 millones. Esta divergencia entre las dos principales regiones económicas del país sugiere que el comportamiento del leasing responde más a dinámicas sectoriales específicas de cada territorio que a una tendencia homogénea a nivel nacional.

Dos indicadores adicionales completan la fotografía del semestre. El plazo medio de los contratos se alargó hasta los 70,1 meses, frente a los 67,5 del mismo periodo del año anterior, una tendencia que suele reflejar que las empresas buscan cuotas más ajustadas repartiendo la financiación en un horizonte temporal más amplio. La morosidad, por su parte, mejoró ligeramente hasta el 2,8%, frente al 2,9% del semestre comparable anterior, un dato que confirma que la calidad crediticia de las operaciones se mantiene estable pese a la ligera contracción del volumen total negociado.

Carlos Zubialde

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