Bigblue, plataforma de fulfillment para marcas de comercio electrónico, ha explicado el modelo con el que gestiona sus operaciones en Reino Unido desde octubre de 2025, un esquema que renuncia deliberadamente a la propiedad del almacén como palanca de crecimiento. La compañía opera en el país a través de una alianza con DSV, uno de los grandes grupos logísticos mundiales, con más de 3.000 oficinas e instalaciones y presencia en más de 90 países.

El razonamiento detrás de esta decisión responde a un problema habitual entre operadores de fulfillment en fase de crecimiento acelerado, disponer de almacén propio resulta tranquilizador hasta que una marca crece con rapidez, momento en el que la capacidad se agota antes de la siguiente campaña comercial, mientras que ampliar una instalación propia puede llevar entre 12 y 18 meses, un plazo que deja a la operación expuesta precisamente cuando llega la temporada alta y se ponen a prueba todos los límites de capacidad.

El modelo de colaboración entre ambas compañías divide con claridad las responsabilidades. Bigblue gestiona los procesos, su propio sistema de gestión de almacén, la selección, embalaje y envío de cada pedido, la orquestación de transportistas y la experiencia postcompra de marca, incluidas páginas de seguimiento personalizadas y notificaciones proactivas de entrega. DSV aporta la infraestructura física, espacio de almacén, personal formado y una red global de transporte de mercancías en los mercados principales de Bigblue. Esta división permite a la empresa de fulfillment centrarse en la tecnología y la experiencia de cliente, mientras delega en un operador logístico de escala mundial la parte más intensiva en capital.

La compañía sostiene que esta fórmula elimina el techo de crecimiento que suele limitar a los operadores con infraestructura propia, al permitir escalar dentro de una red de la envergadura de DSV en cuestión de semanas en lugar de meses, absorbiendo picos de volumen y combinando operativa B2B y B2C bajo un mismo techo. Para las marcas que gestiona Bigblue, el argumento de fondo es que su capacidad de expansión ya no depende de los plazos de construcción o ampliación de un almacén concreto, sino de la capacidad de una red logística global preexistente.

Este planteamiento conecta con una tendencia más amplia del sector del fulfillment y la logística de ecommerce, donde cada vez más operadores tecnológicos optan por asociarse con grandes infraestructuras logísticas ya construidas en lugar de invertir capital propio en levantar almacenes, apostando por la velocidad de escalado y la flexibilidad operativa frente al control directo sobre el activo físico.

Carlos Zubialde

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