Shein subirá precios en Europa como respuesta directa a la entrada en vigor, desde el pasado 1 de julio, del arancel de tres euros que grava cada paquete extracomunitario con un valor inferior a 150 euros. La compañía lo reconoce en la documentación remitida a la Bolsa de Hong Kong, dentro del proceso de salida a bolsa que atraviesa en las últimas semanas, un documento donde admite abiertamente que la medida "podría tener un efecto adverso significativo" en su negocio, su situación financiera y sus resultados operativos.

Hasta ahora, los productos de Shein se beneficiaban del mecanismo simplificado de declaración del IVA de la Unión Europea y de la exención aduanera aplicable a pedidos de menos de 150 euros. Ese escenario cambió cuando la Comisión Europea aprobó en febrero el reglamento que puso fin a esa exención, un gravamen al que podría sumarse en los próximos meses una nueva tasa de tramitación de entre dos y cuatro euros adicionales, todavía pendiente de aprobación definitiva. La compañía reconoce que la gran mayoría de los productos que vende procede de China continental, el origen que precisamente motivó el diseño de esta tasa.

La respuesta de Shein pasa, según detalla la propia empresa, por una subida de precios en Europa que compense parte de esos costes incrementales, aunque la compañía admite que esa decisión podría lastrar sus propias ventas en el corto plazo. "Es posible que la tendencia en la Unión Europea sea, en general, igual o superior al impacto observado en Estados Unidos", advierte la firma, en una comparación que no resulta precisamente tranquilizadora para sus previsiones en el continente.

El precedente estadounidense que cita Shein es revelador. Desde principios de 2025, la Administración Trump eliminó la exención de minimis que liberaba de gravamen a los paquetes de menos de 800 dólares, sustituyéndola por aranceles que llegaron a alcanzar el 145% para productos procedentes de China, antes de rebajarse al 30% y posteriormente al 10% entre noviembre de 2025 y el mismo mes de 2026. El resultado ya es medible, las ventas netas de Shein en Estados Unidos sufrieron un impacto negativo desde mayo de 2025, y en el primer trimestre de 2026 su negocio estadounidense se desplomó un 14,3%, arrastrando el crecimiento global de la compañía a un magro 1,1%. En ese mismo periodo, Europa sí creció, pero solo un 2,3%, y todavía sin sufrir el impacto de los cambios regulatorios que ahora empiezan a aplicarse.

El riesgo para Shein resulta mayor en Europa que en cualquier otro mercado, porque el continente representa ya más del 32% de sus ingresos totales del primer trimestre, su principal mercado mundial de ventas por delante incluso de Estados Unidos. España aparece además como el país europeo de mayor penetración para la compañía, alcanzando al 52,6% de los usuarios online del país, según un informe de Anged, la patronal de la gran distribución que agrupa a empresas como El Corte Inglés, Ikea o Carrefour. La propia Anged cifra en 220 millones los paquetes de bajo valor que entraron en territorio español durante 2025, un 23% más que el año anterior, dentro de un flujo europeo que alcanzó los 5.900 millones de paquetes, un 150% más que en 2023, con en torno al 90% de ese volumen procedente de China.

Para el sector logístico y de transporte, este movimiento de Shein confirma que el nuevo marco arancelario europeo ya está alterando de forma tangible el modelo de negocio de las grandes plataformas asiáticas de bajo coste, en un momento en el que operadores como Temu ya han optado por la vía opuesta, trasladar parte de su stock a almacenes europeos para esquivar el arancel en lugar de repercutirlo en el precio final al consumidor. La tasa de tres euros, en cualquier caso, es una medida transitoria que desaparecerá cuando la Unión Europea complete en 2028 la reforma aduanera definitiva, momento en el que estos paquetes pasarán a pagar los aranceles ordinarios que se fijen para cada tipo de producto, dejando hasta entonces un periodo de adaptación en el que tanto plataformas como consumidores europeos irán descubriendo el alcance real de este cambio regulatorio.

Carlos Zubialde

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