Los incendios forestales registrados durante las últimas semanas en distintos puntos de España han vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de transporte ante fenómenos extremos. Los cortes de carreteras provocados por el fuego no solo dificultan la movilidad de vehículos, sino que obligan al sector logístico a reorganizar rutas, modificar tiempos de tránsito y adoptar soluciones alternativas para garantizar el abastecimiento de mercancías en las zonas afectadas.
Las compañías de transporte especializadas están habituadas a este tipo de imprevistos que generan cortes de carreteras, y actúan replanteando con eficacia rutas alternativas cuando surge la incidencia. Conviene recordar además que los incendios no son el único factor capaz de interrumpir la circulación, porque cualquier fenómeno meteorológico adverso, inundaciones, lluvias torrenciales, accidentes múltiples o manifestaciones masivas, puede provocar el cierre de carreteras con el mismo efecto sobre la logística y la distribución de mercancías.
El impacto de estos cortes, sin embargo, no resulta uniforme para todo el sector, porque depende tanto de la ubicación de los centros logísticos afectados como del tipo de mercancía que se esté transportando en cada momento. Las cadenas logísticas del sector agrícola y ganadero son especialmente sensibles a este tipo de interrupciones, ya que requieren transporte especializado, cadena de frío o condiciones específicas para garantizar el bienestar animal durante el trayecto, exigencias que no admiten el mismo margen de improvisación que otro tipo de carga.
En relación con los incendios registrados recientemente en provincias como Ávila, Madrid o Castellón, la repercusión sobre la distribución ha sido mayor precisamente en las zonas con mayor peso de la actividad agrícola y ganadera, donde las restricciones de tráfico afectan de forma directa a la salida de la producción hacia sus destinos habituales, con el riesgo añadido que supone cualquier retraso para mercancía perecedera o animales vivos.
Desde el sector coinciden en que la capacidad de reacción resulta determinante para minimizar el impacto de este tipo de emergencias, y que una planificación flexible, apoyada en operadores especializados y una cadena de suministro preparada para responder con rapidez, permite mantener el abastecimiento incluso en situaciones de corte de carreteras. Garantizar ese abastecimiento exige contar con una cadena de suministro eficiente y preparada para subsanar cualquier incidencia, y resulta especialmente recomendable para las pequeñas y medianas empresas apoyarse en compañías de transporte especializadas para afrontar este tipo de contingencias, dado que no siempre disponen de los recursos internos necesarios para replanificar una ruta completa en tiempo real.
Carlos Zubialde
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