Amazon está construyendo en Estados Unidos una estrategia de distribución alimentaria que no pasa por replicar la red de tiendas de Walmart, sino por competir con reglas distintas, apoyándose en logística de proximidad, automatización y conveniencia. El pulso entre ambas compañías entra así en una fase en la que el número de establecimientos deja de ser el único factor determinante, y la verdadera disputa se desplaza hacia la capacidad de construir un modelo de distribución más rápido, eficiente y rentable.
Walmart parte de una ventaja evidente. Con casi 4.700 tiendas en Estados Unidos y un establecimiento a menos de 16 kilómetros de aproximadamente el 90% de la población, su red funciona simultáneamente como punto de venta, almacén y plataforma de preparación de pedidos, una estructura que Amazon no puede igualar en expansión física, ni pretende hacerlo. Su apuesta pasa por llevar el inventario cada vez más cerca del consumidor y por reducir, mediante tecnología y automatización, el coste de preparar y entregar cada pedido.
El plan concreto de la compañía es pasar de los 85 centros de entrega en el mismo día que tiene en la actualidad a más de 1.000 en 2031, con una inversión prevista de 6.800 millones de dólares entre este año y el próximo. Esa red de instalaciones de proximidad persigue colocar el producto adecuado en el lugar adecuado para atender una demanda digital cada vez más inmediata, de modo que la batalla por la proximidad no se libre únicamente abriendo tiendas en nuevos barrios.
La automatización es el segundo pilar. La gran asignatura pendiente del supermercado online sigue siendo la rentabilidad, porque preparar manualmente un pedido implica recorrer la tienda, seleccionar productos, gestionar sustituciones y organizar el reparto, costes que no siempre compensa el margen generado. Amazon refuerza por ello su relación con tecnologías de almacenamiento y preparación automatizada que pueden aumentar la productividad y abaratar la operación, de forma que la rapidez del servicio quede cada vez más vinculada a la eficiencia con la que se controle el coste de cada pedido.
La tercera línea de avance es la comida preparada, un terreno donde la frontera entre comprar alimentos y comprar una solución para comer se difumina. La expansión de platos preparados y productos listos para consumir modifica las ocasiones de compra, y Amazon puede encontrar ahí una nueva vía de crecimiento combinando alimentación, logística y conveniencia, con la mirada puesta en capturar momentos de consumo completos y no solo la cesta tradicional.
El análisis publicado por FoodRetail concluye que la amenaza para los supermercados no está tanto en que Amazon se convierta en el próximo Walmart como en el cambio de modelo que propone, con menor dependencia de la tienda convencional, más inversión en tecnología, mayor densidad logística y una relación digital permanente con el consumidor. Para la distribución alimentaria, incluida la española, el aviso es doble, tener tiendas seguirá siendo fundamental, pero cada vez pesará más saber dónde está el inventario, cómo se prepara, cuánto cuesta entregarlo y qué servicios pueden construirse alrededor de esa compra.
Carlos Zubialde
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