No se dan por vencidos en Amazon con la entrega de envíos con drones, señal de ello es que ha dado un nuevo paso en su estrategia de automatización de la última milla con el inicio de vuelos de prueba de drones autónomos en el Reino Unido. Las pruebas se están realizando desde su centro logístico de Darlington, en el noreste de Inglaterra, y forman parte de la fase preliminar para el despliegue comercial del servicio Prime Air en el país.
En esta etapa inicial, otra más, los drones ya operan desde las instalaciones logísticas, aunque todavía no realizan entregas a clientes. El objetivo de la compañía es que Darlington se convierta antes de que finalice el año en el primer punto del Reino Unido desde el que se ofrezcan entregas comerciales mediante drones, siempre que se cumplan los requisitos regulatorios y operativos necesarios.
El servicio Prime Air de Amazon está diseñado para transportar paquetes de hasta cinco libras y entregarlos en menos de dos horas a clientes Prime que residan dentro del área de cobertura. La propuesta se orienta a envíos de pequeño tamaño y alta rotación, como productos de uso cotidiano, artículos de belleza, material de oficina o tecnología, categorías especialmente sensibles a la rapidez en la entrega.
Para estas operaciones, Amazon utiliza el modelo MK30, un dron de nueva generación capaz de volar de forma completamente autónoma. El dispositivo incorpora sistemas avanzados de detección y evasión de obstáculos, lo que le permite operar en entornos urbanos y residenciales con un alto grado de complejidad. Según la compañía, uno de los focos del diseño ha sido la reducción del impacto acústico, tras múltiples pruebas con diferentes configuraciones de hélices para situar el nivel de ruido en valores comparables a los de una furgoneta de reparto convencional.
La seguridad es uno de los elementos centrales del proyecto, o mejor dicho, el elemento e¡con el que más ocasiones han chocado durante los últimos 15 años en este servicio. El MK30 cuenta con la autorización de la Autoridad de Aviación Civil británica y está equipado con múltiples capas de protección. Durante la fase de descenso para la entrega, el dron es capaz de identificar y esquivar obstáculos habituales en entornos residenciales, como tendederos, trampolines o mobiliario exterior, elementos que no siempre están reflejados en los mapas satelitales.
Las cámaras integradas supervisan de forma constante el espacio aéreo circundante, permitiendo al sistema reaccionar ante la presencia de otras aeronaves. Esta capacidad de percepción se apoya en modelos de aprendizaje automático entrenados para reconocer personas, animales, estructuras físicas y otros vehículos aéreos, con el objetivo de garantizar operaciones seguras tanto en vuelo como en el momento final de la entrega.
Más allá del componente tecnológico, estas pruebas reflejan el enfoque progresivo de Amazon hacia la automatización de la última milla, y el dron lo consideran como parte del mismo, junto con las entregas en taquillas, puntos de conveniencia, etc. Aunque el impacto inmediato en volumen será muy limitado, el desarrollo de Prime Air se enmarca en una estrategia a largo plazo orientada a reducir tiempos de entrega, aliviar la presión sobre las redes de reparto tradicionales y explorar modelos logísticos alternativos en un contexto de creciente demanda y escasez de capacidad.
El avance de estas pruebas en el Reino Unido confirma que la entrega con drones sigue evolucionando desde el plano experimental todavía, pese a llevar con ello más de 15 años, y se quiere transitar hacia escenarios cada vez más próximos a la operación real, aunque su adopción a gran escala seguirá condicionada por la regulación, la aceptación social y la viabilidad económica del modelo.
Carlos Zubialde
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