El sector del vehículo industrial en España avanza hacia la electrificación a un ritmo tan lento que, de mantenerse las tendencias actuales, no alcanzaría el objetivo europeo del 25% de cuota marcado para 2030 hasta el año 2075. Así lo ha advertido Anfac, patronal de fabricantes de automóviles y camiones, durante la presentación de la actualización de su Hoja de Ruta del Vehículo Industrial y Autobús 2030.

José López-Tafall, director general de Anfac, ha resumido el problema con una cifra que por sí sola ilustra la magnitud del desfase, al ritmo actual de adopción, el 25% de cuota previsto para dentro de cuatro años tardaría 45 más en materializarse. La cuota de electrificación del mercado español de vehículos industriales se situó en apenas el 1,6% en 2025, y ese porcentaje cae hasta el 0,5% en el segmento de camiones de más de 16 toneladas, precisamente el que concentra el grueso del transporte de mercancías de larga distancia.

A la escasa penetración de tecnologías de cero emisiones se suma un problema estructural que agrava el panorama, el envejecimiento del propio parque circulante. La edad media se sitúa en 15 años para los vehículos industriales y en 11,1 años para los autobuses, con un tercio del parque circulante superando ya los 20 años de antigüedad, según ha detallado Tafall. Ese envejecimiento tiene consecuencias directas sobre emisiones, seguridad vial, eficiencia energética y competitividad, en un sector que aporta el 4,8% del PIB español, genera cerca de 600.000 empleos directos y concentra más del 90% del parque de vehículos pesados dedicado al transporte de mercancías.

Entre las principales reivindicaciones de Anfac figura la recuperación de incentivos a la compra de vehículos industriales de cero emisiones, un vacío que España arrastra desde abril de 2024, cuando finalizó el último programa específico de ayudas para este segmento. La patronal reclama un programa estable de incentivos a la demanda, acompañado de medidas fiscales y de un plan de achatarramiento que facilite retirar del parque los vehículos más antiguos.

La infraestructura de recarga constituye el otro gran obstáculo identificado por la asociación. España cuenta actualmente con 1.522 puntos de recarga pública de más de 350 kW, la mayoría pensados para vehículo ligero, y solo 24 adaptados para uso exclusivo de vehículos pesados. Anfac plantea que el país debería disponer en 2035 de 1.614 puntos de recarga específicos para transporte pesado, con potencias de 350, 800 y 1.200 kW, capaces de ofrecer cargas rápidas sin interferir en la operativa diaria de los profesionales del transporte, además de reclamar que este tipo de instalaciones dejen de quedar excluidas del programa Moves Corredores, como ocurre en la actualidad.

La patronal reclama además una posición activa de España ante la próxima revisión del marco regulatorio europeo, para acompasar los objetivos climáticos a la realidad del mercado, junto al impulso de la conectividad, la automatización y el refuerzo de la capacidad industrial mediante apoyo a la innovación. Para el sector del transporte por carretera español, este diagnóstico confirma una brecha que ya se venía observando en los datos de matriculación de los últimos meses, la renovación de flota avanza con fuerza en volumen, pero sigue haciéndose de forma casi exclusiva con vehículos diésel, mientras la transición hacia el cero emisiones permanece, en la práctica, congelada.

Carlos Zubialde — contacto@informacionlogistica.com