El comercio internacional suele presentarse como una extensión natural del transporte, pero en la práctica es un terreno mucho más complejo para pymes, cargadores y pequeñas industrias, sobre todo cuando hablamos de tráficos a terceros países, fuera de la Unión Europea. Antes de contratar un camión o un contenedor, aparecen decisiones que no siempre están bien resueltas: códigos arancelarios, interpretación normativa, elección de Incoterms, seguros o requisitos documentales.

Todas estas son cuestiones que no se ven, pero que condicionan toda la operación, y ojo, pueden costar mucho dinero si se hace mal. En ese espacio, tradicionalmente cubierto a base de experiencia personal, consultas puntuales a los agentes de aduana de confianza o ensayo y error, empiezan a surgir propuestas que intentan ordenar el conocimiento y hacerlo utilizable en el día a día.

Y una de las propuestas que queremos compartir en www.informacionlogistica.com es DS4T (Digital Solutions For Trade), una startup tecnológica vasca que aplica inteligencia artificial al comercio internacional con una aproximación poco habitual: no parte de la tecnología, sino del oficio, del conocimiento de las operaciones reales. El proyecto está liderado por Marta Prado Larburu, profesional con una larga trayectoria en logística y comercio exterior, y eso se nota en el enfoque. DS4T no promete eliminar la complejidad, sino ayudar a convivir con ella de forma más estructurada.

Desde fuera, podría parecer otra herramienta de consulta más. Sin embargo, el planteamiento es distinto. Como declaran ellos mismos, DS4T no intenta sustituir al experto ni automatizar decisiones críticas sin criterio humano. Su propuesta se apoya en trasladar conocimiento experto —normativa arancelaria y aduanera, práctica real, contexto operativo— a una lógica de herramienta accesible, pensada para equipos pequeños que no pueden permitirse departamentos especializados. Para muchas pymes exportadoras o industrias con operaciones internacionales esporádicas, este punto es clave: no necesitan más información, sino mejores respuestas cuando tienen que tomar decisiones concretas.

La suite de herramientas que desarrolla DS4T se apoya en inteligencia artificial generativa, pero siempre con una base de conocimiento estructurado. En la práctica, esto permite resolver dudas habituales con mayor rapidez y coherencia, reduciendo la dependencia de búsquedas dispersas o interpretaciones contradictorias. Operativamente, el valor está en anticipar problemas antes de que se conviertan en incidencias: un error en la clasificación arancelaria o una mala elección contractual no suele detectarse cuando se toma la decisión, sino cuando la mercancía ya está en tránsito.

Hay también un matiz estratégico interesante que tenemos que señalar, y es que durante años, muchas soluciones de comercio internacional han estado pensadas para grandes corporaciones, con costes y complejidades fuera del alcance de la pyme. DS4T se mueve en un plano diferente, más cercano a la lógica SaaS: herramientas específicas, accesibles y pensadas para uso recurrente. Esto encaja bien con un tejido empresarial donde los volúmenes no siempre justifican grandes inversiones, pero donde el riesgo de equivocarse sigue siendo alto.

No es casual que el discurso del proyecto esté lejos del marketing tecnológico. El mensaje es más sobrio: el comercio internacional no se simplifica por decreto, pero sí puede gestionarse mejor si el conocimiento deja de estar solo en la cabeza de unos pocos y es accesible para cualquiera, desde cualquier sitio y a cualquier hora. La adopción de este tipo de herramientas no será inmediata ni automática, de ello son muy conscientes en DS4T, porque adoptar este nuevo sistema requiere confianza, validación y encaje en los procesos existentes.

Más allá de DS4T como proyecto concreto, lo relevante es lo que representa y el equipo que está detrás del mismo. A medida que el comercio exterior se vuelve más exigente en términos normativos, las empresas tendrán que decidir si siguen gestionando esta complejidad de forma artesanal o si empiezan a apoyarse en herramientas que estructuren el conocimiento. No será una cuestión de moda tecnológica en los tiempos de tanto “tecnowhasing”, sino de eficiencia y control del riesgo. Probablemente ahí esté la verdadera conversación que el sector tiene pendiente, y la propuesta del equipo de DS4T tenga mucho que decir.

Carlos Zubialde

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