El Ministerio de Hacienda ha decidido aplazar hasta octubre de 2028 las obligaciones pendientes de Verifactu, el sistema que refuerza la trazabilidad de la facturación de empresas y autónomos. Es el segundo aplazamiento en menos de un año, y el más largo, porque desplaza las fechas más de un año y medio respecto a lo previsto hasta ahora. El calendario vigente exigía que las empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades adaptaran sus sistemas antes del 1 de enero de 2027, y que el resto de empresarios y profesionales lo hicieran antes del 1 de julio de ese año.
El motivo del cambio es hacer coincidir Verifactu con la implantación de la factura electrónica obligatoria entre empresas, cuya obligación empezó a correr esta semana y se extiende hasta octubre de 2027 para las empresas con más de 8 millones de euros de facturación y hasta octubre de 2028 para el resto. Según las fuentes del departamento recogidas por Europa Press, el objetivo es evitar duplicidades y facilitar una transición coordinada entre ambos sistemas, tanto en el plano técnico como en el normativo, y adaptar después determinados aspectos a los futuros requisitos europeos de información digital.
La Asociación Española de Asesores Fiscales ha celebrado la decisión. La organización había presentado en junio una propuesta de hoja de ruta que planteaba alinear la factura electrónica, Verifactu, el Suministro Inmediato de Información y la futura directiva europea sobre IVA en la era digital, con la idea de reducir costes y evitar adaptaciones sucesivas en un periodo muy corto. Los asesores señalan que esta coordinación permitirá converger progresivamente con el modelo de información digital que será obligatorio en la Unión Europea a partir de 2030.
Para el transporte de mercancías por carretera, la noticia tiene su propia lectura, ya que buena parte del sector son pymes y autónomos que ya afrontan este otoño otras obligaciones documentales, entre ellas el DeCA digital, y el aplazamiento les da más margen para ordenar sus sistemas de facturación sin tener que abordar dos cambios en paralelo. Conviene, sin embargo, no confundir el retraso de Verifactu con una pausa completa. Otras exigencias de la Ley Antifraude, como la que obliga a los programas de facturación a garantizar la integridad y la inalterabilidad de los registros, siguen su propio curso, y la factura electrónica entre empresas ya ha empezado su cuenta atrás.
La recomendación de los especialistas en este tipo de transiciones es aprovechar el tiempo adicional para revisar qué datos genera el software de gestión de transporte, cómo se integran albaranes, cartas de porte y facturas, y qué proveedor tecnológico puede cubrir de forma conjunta ambas obligaciones, evitando así contratar soluciones distintas para cada una cuando el calendario se vaya acercando.
Carlos Zubialde





