El Parlamento Europeo y el Consejo han cerrado un acuerdo provisional que reduce hasta un 75% los peajes para camiones y autobuses de bajas emisiones, una rebaja que se mantendrá hasta el 30 de junio de 2031. La medida ajusta la normativa europea de peajes a los nuevos objetivos de CO2 para transporte pesado que entrarán en vigor el próximo mes, y da a los Estados miembro un año de margen para adaptar sus sistemas a la nueva clasificación de vehículos por emisiones.
El incentivo no surge de la nada, ya que responde a un problema que la propia UE reconoce abiertamente: el despliegue de camiones y autobuses de cero emisiones avanza más despacio de lo que se había previsto. Con la flota eléctrica o de hidrógeno todavía lejos de los volúmenes esperados, Bruselas opta por premiar también a los vehículos de bajas emisiones, no solo a los de cero, ampliando así el colchón de ahorro a un segmento de flota mucho más amplio y realista para las empresas de transporte.
El reparto de beneficios queda bastante claro. Los vehículos de cero emisiones podrán seguir exentos del pago de tasas por uso de carreteras e infraestructuras hasta esa misma fecha de 2031, momento en el que pasarán a una reducción del 75%. Los de bajas emisiones, mientras tanto, optarán a esa misma rebaja del 75% durante el periodo transitorio, con la posibilidad de que los países mantengan un 50% de descuento una vez pasado julio de 2031. Para una flota que todavía combina diésel, gas y las primeras unidades eléctricas, el mensaje es que la transición se financia también por la vía del peaje, no solo con subvenciones a la compra.
Queda pendiente, eso sí, un asunto que interesa directamente a la operativa diaria: los remolques eficientes. Los negociadores admiten que estos equipos pueden reducir emisiones y ampliar la autonomía de los vehículos convencionales, pero la falta de una metodología consolidada ha llevado a aplazar cualquier decisión sobre su inclusión en los sistemas de peaje hasta que la Comisión Europea publique su evaluación, prevista para el 30 de junio de 2029. Las empresas que ya invierten en este tipo de remolque tendrán que esperar tres años más para saber si esa apuesta también se traduce en descuento en carretera.
El ponente del Parlamento Europeo, Matteo Ricci, ha calificado el pacto como "un paso equilibrado hacia un sistema de peaje más transparente y eficaz", defendiendo que se mantiene el principio de quien contamina paga sin renunciar a la flexibilidad nacional. Conviene recordar que la Euroviñeta no obliga a ningún país a cobrar peaje, y que aplicar estas exenciones o reducciones sigue siendo una decisión opcional de cada Estado, no una obligación comunitaria.
Ahí está, probablemente, el verdadero punto de fricción para las flotas que operan en varios países: la normativa marca el techo del descuento, pero cada Gobierno decidirá si lo aplica y con qué intensidad, lo que puede dejar el ahorro real muy condicionado a la geografía por la que circule cada camión.
Carlos Zubialde





