La modificación del Reglamento General de Circulación aprobada por el Gobierno en junio entra en vigor este jueves 1 de octubre, y entre sus novedades figura la eliminación definitiva de la exención que hasta ahora liberaba a los repartidores urbanos de la obligación de abrocharse el cinturón durante operaciones sucesivas de carga y descarga a corta distancia. Fenadismer ha mostrado su rechazo a esta decisión, que ha calificado de injustificada.
Hasta ahora, la normativa reconocía que un profesional que realiza paradas continuas en la misma calle, entregando paquetería, comida a domicilio o bombonas de butano, no tenía por qué abrocharse y desabrocharse el cinturón en cada trayecto de apenas unos metros entre portales. Con la reforma, esa excepción desaparece para el transporte urbano y solo se mantiene para los vehículos de servicios de emergencia, cuya justificación oficial es que el gesto podría retrasar asistencias críticas.
Fenadismer ha manifestado su rechazo a esta supresión durante toda la tramitación de la reforma, y sostiene que la medida entorpecerá de forma directa las tareas de reparto capilar y de última milla. La federación considera desproporcionado exigir a un conductor que se abroche y desabroche el sistema de retención de forma continua para avanzar distancias mínimas a velocidades ínfimas, un escenario en el que, a su juicio, el riesgo real de sufrir lesiones por no portar el cinturón resulta prácticamente inexistente.
El argumento que plantea la organización no es solo de incomodidad operativa, sino de eficacia real de la norma. Fenadismer denuncia que este cambio no aportará una mejora tangible a la seguridad vial, y advierte de que su principal efecto práctico será una oleada de sanciones a repartidores que hasta ahora operaban dentro de un marco legal reconocido, precisamente en un segmento de la actividad, el reparto urbano de última milla, que la propia federación describe como ya tensionado por otros frentes normativos y de costes.
Carlos Zubialde





