Los costes logísticos de la industria de automoción europea subieron un 6,49% en el primer semestre de 2026 respecto al semestre anterior, según el estudio semestral de la Association of European Vehicle Logistics (ECG). Comparado con enero de 2019, el índice es un 60,9% superior. La comparación con la prepandemia indica que el dato semestral, a casi siete años vista, el coste de mover vehículos y piezas en Europa sigue sin estabilizarse.
El transporte marítimo de vehículos sube un 8,75% por el combustible marino y las tasas, y es el mayor incremento del semestre. Le sigue la carretera de vehículos terminados, con un 7,19%, atribuido al precio de los combustibles y al coste de los activos. El intermodal avanza un 4,57% por subidas de precios en buena parte de Europa y la logística de piezas y recambios, un 1,78%, por costes laborales y de activos.
Dos factores aparecen como causa principal: los combustibles y los salarios. Son costes difíciles de absorber con mejoras de eficiencia, y llegan en un momento donde el precio del diésel vuelve a superar al de la gasolina, y la regulación de carbono (ETS2, desde 2028) añadirá un componente adicional al combustible de carretera.
La consecuencia de todo ello es que los contratos plurianuales a tarifa cerrada pierden sentido sin cláusulas de revisión claras. También refuerza el interés del intermodal, que sube menos que la carretera, aunque su ventaja en coste depende de que existan servicios con la frecuencia y fiabilidad que exige la cadena de suministro de automoción.
El dato de piezas y recambios, con la menor subida, sugiere que la logística de alto valor añadido y menor dependencia del combustible resiste mejor. Es una pista para quien tenga que decidir dónde invertir en capacidad.
Queda abierta la gran duda de si los costes llevan años por encima de los niveles de 2019 y siguen subiendo, ¿cuándo deja de ser una anomalía para convertirse en la nueva base sobre la que se negocian los precios?
Carlos Zubialde
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