La Comunidad de Madrid ha dado luz verde a un proyecto piloto para operar vehículos autónomos de nivel 5 —sin necesidad de conductor— en la capital española antes de que finalice el año. Uber, Cabify y Bolt participarán en la iniciativa con un despliegue inicial de entre 50 y 100 vehículos, según confirmó EFE. Es la primera vez que España autoriza una prueba de estas características con operadores comerciales reales y en entorno urbano abierto.
El nivel 5 de automatización implica que el vehículo opera de forma completamente autónoma en cualquier condición, sin intervención humana posible ni necesaria. La tecnología combina inteligencia artificial, sensores y software para tomar decisiones en tiempo real, gestionar el trayecto y recoger pasajeros de forma autónoma. Uber, que anunció en febrero su llegada a Madrid junto con Londres y Los Ángeles, trabaja además con Nvidia en el desarrollo de una red de vehículos autónomos de nivel 4 que podría alcanzar los 100.000 vehículos operativos a partir de 2027, según sus propias comunicaciones.
Para encuadrar estas pruebas, la Dirección General de Tráfico ha desarrollado un Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de los Vehículos Automatizados, estructurado en tres fases progresivas según la madurez tecnológica, que en su fase más avanzada permitirá la operación simultánea de más de diez vehículos con un operador de seguridad remoto.
El proyecto madrileño llega en un momento en que el sector acumula tanto avances como incidentes relevantes en otros mercados. Waymo, la filial de Alphabet considerada líder mundial del sector desde que lanzó el primer servicio comercial sin conductor en Phoenix en 2020, retiró este mes 3.800 vehículos tras detectar un fallo en el sistema de manejo autónomo que provocaba aceleraciones inadecuadas en vías con agua. En China, las autoridades suspendieron la concesión de nuevas licencias después de que más de un centenar de robotaxis de Baidu quedaran detenidos en las calles de Wuhan a finales de marzo. Y en 2024, Cruise, la división de robotaxis de General Motors, abandonó el negocio tras un accidente en San Francisco en el que un vehículo autónomo arrolló a una peatona y trató de despejar el carril empujándola.
Para el sector del transporte y la logística urbana, la llegada de los robotaxis a Madrid tiene una lectura que va más allá de la movilidad de pasajeros, ya que los mismos sistemas de autonomía y los mismos actores tecnológicos —Waymo, Zoox de Amazon, Baidu— están desarrollando en paralelo plataformas de reparto autónomo de última milla. La prueba madrileña es, en ese sentido, un primer paso en un proceso de largo recorrido cuyo impacto operativo real sobre la distribución urbana tardará años en materializarse, pero cuya dirección ya está marcada.
Carlos Zubialde





