Tres meses después del inicio de la crisis energética desencadenada por el conflicto en Oriente Medio, el precio del diésel en Europa comienza a mostrar señales de estabilización, aunque los niveles actuales siguen siendo significativamente superiores a los registrados antes del estallido. Detrás de esta volatilidad se encuentra un contexto internacional complejo: la reducción de la oferta global de petróleo acumula pérdidas de hasta 12,8 millones de barriles diarios desde febrero, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, y el cierre parcial del estrecho de Ormuz sigue afectando a la producción en Oriente Medio, generando un déficit estructural en el mercado.
En Estados Unidos, el precio medio del diésel se mantiene en torno a 1,493 dólares por litro, aunque sigue siendo un 46% superior al nivel registrado a finales de febrero. En España, el Diésel A se sitúa actualmente en torno a 1,679 euros por litro, según los datos de seguimiento de precios en surtidor, con el formato A+ rozando los 1,771 euros por litro.
La reorganización de los flujos globales de diésel es otro factor que condiciona el mercado europeo, con una menor exportación desde Oriente Medio y un mayor protagonismo de las refinerías estadounidenses, que están compensando parcialmente la demanda europea. Se prevé una recuperación gradual de los flujos a partir de junio, aunque la normalización será lenta incluso en el escenario más favorable
El impacto macroeconómico ya es visible en las proyecciones europeas. La Comisión Europea ha ajustado sus previsiones de crecimiento para la eurozona en 2026 hasta el 0,9%, una revisión a la baja que refleja en parte los efectos de la crisis energética sobre la actividad industrial y el consumo. En un escenario más adverso, la Comisión maneja la posibilidad de que el petróleo alcance los 180 dólares por barril, según sus propios análisis de riesgo, lo que duplicaría con creces el escenario base actual.
Para el sector del transporte por carretera, el escenario sigue siendo incierto, ya que la combinación de costes elevados, escasez de suministro y cambios regulatorios mantiene la presión sobre los operadores, que además siguen esperando el desbloqueo de las ayudas de 20 céntimos por litro aprobadas por el Gobierno español y pendientes todavía de validación por parte de la Comisión Europea. Con la crisis entrando en su tercer mes, el sector asume que la volatilidad no desaparecerá en el corto plazo, con independencia de cómo evolucione la situación diplomática en la región.
Carlos Zubialde





