España contaba el pasado 1 de junio con 154.688 empresas de transporte de mercancías por carretera activas, según datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, 587 más que en abril. El dato, en términos porcentuales, es modesto, un 0,38% mensual, pero su lectura resulta llamativa en un momento en que el sector arrastra meses de presión por los costes energéticos derivados del conflicto en Oriente Próximo.

El crecimiento se concentra en el transporte público, que suma 950 empresas hasta alcanzar las 102.276, mientras que el transporte privado complementario pierde 363 empresas y se queda en 52.412. La divergencia entre ambos segmentos no es un accidente estadístico: el transporte privado complementario, vinculado a empresas que gestionan su propia logística, tiende a ajustarse cuando los costes operativos aprietan, mientras que el transporte público, orientado al servicio a terceros, responde a una demanda que sigue activa.

Dentro del transporte público, el ligero es el que más crece: 710 nuevas empresas en mayo, hasta las 39.764, un incremento del 1,82% mensual. El pesado, por su parte, gana 240 empresas y alcanza las 62.512, un 0,39% más. El protagonismo del ligero no sorprende a quienes siguen el mercado de cerca: la última milla y la distribución urbana siguen atrayendo operadores con una barrera de entrada comparativamente baja, furgonetas incluidas, en un canal del ecommerce que no da señales de desaceleración.

Lo que estos números no dicen, pero el sector sabe, es que entrar en el registro no equivale a operar con rentabilidad. Mayo de 2026 es también el mes en que UNO pide al Gobierno que prorrogue las ayudas extraordinarias al transporte más allá del 30 de junio, precisamente porque los costes energéticos siguen muy por encima de los niveles previos al conflicto. Que el censo crezca mientras la patronal reclama medidas de emergencia es una de esas paradojas que el sector conoce bien: hay más empresas, pero no necesariamente mejores condiciones para sostenerlas.

La pregunta que queda abierta es cuántas de esas 587 altas de mayo seguirán activas cuando expire el periodo de ayudas y el mercado tenga que absorber los costes reales sin red.

Carlos Zubialde

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