Hay movimientos que, cuando se producen, todo el sector sabe que algo ha cambiado, aunque nadie quiera decirlo en voz alta. La compañía estadounidense Amazon acaba de abrir su servicio de transporte de carga fraccionada —lo que aquí llamamos paletería o grupaje— a empresas externas en Estados Unidos, permitiendo enviar mercancía paletizada no solo a sus propios almacenes, sino a centros de distribución de terceros y socios minoristas en todo el país. Llevaba desde 2019 operando este servicio en circuito cerrado, para sus propios vendedores y proveedores, según ha declarado la propia compañía. Ahora lo abre al mercado.

La infraestructura detrás de este lanzamiento no es menor: 80.000 remolques, 24.000 contenedores intermodales y terminales en las principales áreas metropolitanas de Estados Unidos, todo ello respaldado con geolocalización, trazabilidad completa, contratación y facturación electrónica. El servicio cubre envíos de entre uno y seis palés con un peso de hasta 6.800 kilos, con recogida al día siguiente para pedidos realizados antes de las 18:00 y frecuencias diarias fijas para los grandes volúmenes.

La reacción del mercado financiero llegó casi al instante. Raymond James, el banco de inversión estadounidense, publicó un análisis advirtiendo que este movimiento presiona a largo plazo el panorama competitivo de los grandes operadores de carga fraccionada del país, entre ellos Old Dominion Freight Line, Saia o XPO Logistics. En su análisis, señalaba que el mayor riesgo inmediato recaerá sobre la carga de pymes y los operadores orientados al comercio minorista que ya trabajan dentro del ecosistema Amazon. Los grandes operadores corporativos, apuntaba Raymond James, podrían mostrarse reacios a compartir datos de carga y cadena de suministro con una empresa que, en este nuevo escenario, es también su competidora.

Amazon no entra solo con camiones, entra con datos, con un historial de demanda, con una capacidad tecnológica que los operadores de paletería tradicionales tardarán años en igualar. Y encima lo hace desde una posición de costes estructuralmente diferente: su red no existe para dar servicio a terceros, sino que se construyó para sostener una operativa propia de escala masiva. Ofrecer capacidad a terceros es, en buena medida, optimizar activos que ya están amortizados.

Los actuales proveedores de carga fraccionada en Estados Unidos estarán con el ojo puesto en cómo evoluciona este servicio durante los próximos trimestres, y con razón.

La pregunta que interesa al sector europeo es cuánto tarda este modelo en cruzar el Atlántico, esa es la clave a tener en cuenta. Amazon ya opera en Europa una red logística de gran densidad, y apenas un mes antes de este anuncio ya había abierto su plataforma Amazon Supply Chain Services para prestar servicios logísticos a terceros de forma más amplia. La paletería sería el siguiente eslabón lógico, y no hay razones estructurales para pensar que Europa sea una excepción, sino más bien un destino posterior. Los operadores de paletería europeos, con márgenes ya ajustados y una competencia creciente en precio, tendrían frente a sí a un actor con infraestructura ya desplegada, tecnología propia y una base de clientes que ya le conoce y le utiliza para otras cosas.

Puede que haya tiempo para reaccionar, pero no es mucho, y la historia del sector no invita al optimismo cuando llega un jugador con esta capacidad de escala.

Carlos Zubialde

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