El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 va a cruzar la península por el norte, y dos comunidades autónomas han decidido que la respuesta adecuada es prohibir la circulación de todos los vehículos pesados de más de 7.500 kilos de masa máxima autorizada durante ese día. Primero fue Navarra, con un proyecto de resolución que plantea el cierre total de su red viaria a los camiones desde las 00:01 del 12 de agosto hasta las 08:00 del día 13, es decir, 32 horas consecutivas. Ahora la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco ha sometido a consulta su propia propuesta, que amplía la restricción a las 24 horas completas del mismo día en toda la red viaria vasca.
La suma de ambas medidas, de aprobarse, cierra de facto el corredor norte, la principal vía de conexión logística y fronteriza entre la península ibérica y Europa. Navarra y el País Vasco son territorios de paso obligado para el tráfico pesado internacional, y bloquearlos de manera simultánea durante prácticamente dos días consecutivos no es una restricción puntual, sino una interrupción estructural del flujo de mercancías en uno de los nodos más críticos de la cadena de suministro española.
Lo que hace esta situación especialmente difícil de sostener desde el punto de vista regulatorio es la desproporción entre la medida y el motivo que la justifica. La duración técnica del eclipse, desde que comienza el tránsito hasta que concluye, se prolonga unas cuatro horas. El momento de oscuridad total, el instante que presumiblemente genera el riesgo que ambas administraciones quieren prevenir, dura entre uno y dos minutos y medio según la ubicación geográfica. Restringir el transporte de mercancías durante 32 o 24 horas para proteger dos minutos de oscuridad es una ecuación que el sector no ha podido asumir en silencio.
Fenadismer ha exigido formalmente la retirada de ambas propuestas, y anuncia que recurrirá por todas las vías administrativas disponibles si los proyectos avanzan hacia su aprobación. La federación apunta también a un agravio comparativo que figura en el propio texto navarro: los autobuses y autocares quedan expresamente excluidos de la prohibición, lo que deja al descubierto que la restricción no responde a criterios técnicos de seguridad vial uniformes, sino a una lógica selectiva que discrimina al transporte de mercancías.
Hay además una cuestión operativa concreta que el sector ha señalado, ya que detener de manera generalizada a miles de camiones en cunetas y áreas de descanso de ambas comunidades durante ese período no elimina el riesgo de incidentes en carretera, sino que lo traslada y multiplica en los puntos de estacionamiento. La restricción también coincide cronológicamente con las limitaciones habituales del puente del 15 de agosto, lo que concentra el impacto sobre el sector en un intervalo de días especialmente comprimido.
Ambos proyectos están todavía en fase de consulta o borrador, por lo que el desenlace dependerá de cómo respondan las administraciones a la presión del sector en los próximos días. Lo que ya ha quedado claro es que la lógica del eclipse se ha convertido, inesperadamente, en un termómetro de cómo algunas administraciones autonómicas conciben su relación con el transporte de mercancías por carretera.
Carlos Zubialde





