El E-Commerce Trends Report 2026 de DHL eCommerce llega con una lectura que debería hacer reflexionar a cualquier operador logístico: la inteligencia artificial no va a limitarse a optimizar rutas o gestionar almacenes. Según los datos que maneja la compañía alemana, un 29% de los consumidores declara que estaría dispuesto a dejar que la IA tome decisiones de compra en su nombre en los próximos cinco años, y un 39% de las empresas espera que el canal de venta predominante sean los asistentes virtuales. No son cifras menores.
Para el sector logístico, esto tiene una implicación directa que va más allá del dato: si el proceso de compra lo gestiona un algoritmo, los criterios con los que ese algoritmo elige al operador de entrega ya no los controla el comprador. Los controla quien programa el asistente. Y eso significa que la marca, la reputación y los acuerdos comerciales con las grandes plataformas van a pesar mucho más que ahora en la adjudicación de portes.
El informe también apunta que siete de cada diez consumidores considera clave la confianza en el operador logístico a la hora de elegir una marca. Es un dato que lleva años circulando en el sector con distintas formulaciones, pero que en este contexto adquiere otro significado: si el comprador delega la decisión en una IA, esa confianza tendrá que estar codificada en los datos de rendimiento que el sistema consulta. Tasas de entrega en primer intento, incidencias, tiempos reales frente a tiempos prometidos. Todo eso pasa a ser currículum.
El modelo OOH, con tres de cada diez compradores recurriendo ya a puntos de recogida y consignas, responde a una lógica que el sector conoce bien: la entrega domiciliaria en primera intentona sigue siendo cara y complicada en entornos urbanos densificados, y el consumidor ha interiorizado que hay alternativas más cómodas para él. Lo que cambia ahora es que la IA puede preseleccionar ese punto de entrega en función del histórico del usuario sin que éste ni lo decida conscientemente.
La sostenibilidad aparece en el informe como otro vector de presión, ya no como diferencial sino como expectativa estándar para el 42% de los encuestados. Para muchas pymes del transporte, esto sigue siendo una variable difícil de trasladar al precio, porque el mercado aún no penaliza de forma efectiva al operador que no certifica sus emisiones. Pero el sentido de la corriente es claro.
Lo que el informe de DHL eCommerce dibuja, en definitiva, es un escenario donde la logística deja de ser el último eslabón de una decisión que el consumidor ha tomado solo, para convertirse en un parámetro más dentro de un proceso automatizado. Quien gestione bien sus datos de rendimiento y construya presencia en los sistemas de los grandes marketplaces tendrá ventaja. El resto seguirá esperando a que le llamen.
Carlos Zubialde





