El negocio de mensajería y paquetería ha superado por primera vez en 2025 a la actividad postal tradicional, tanto en volumen de envíos como en facturación, según el Informe Anual del Sector Postal que acaba de publicar la CNMC. Los operadores de paquetería gestionaron 1.334,8 millones de envíos, un 9,7% más que el año anterior, frente a los 1.163,5 millones del correo tradicional, que retrocedió un 7,7%. En ingresos, la paquetería facturó 7.324,6 millones de euros, un 9,8% más, mientras que los servicios postales tradicionales ingresaron 1.146,2 millones, un 2,8% más.

El comercio electrónico sigue siendo el motor casi exclusivo de ese crecimiento. Según el Panel de Hogares de la CNMC correspondiente al cuarto trimestre de 2025, el 61,2% de los ciudadanos recibió durante el segundo semestre del año al menos un paquete derivado de una compra online, frente a apenas el 29% de hace una década, y solo el 10% recibió paquetes no vinculados al comercio electrónico. Dos de cada tres paquetes distribuidos en España durante 2025 correspondieron a mercancías de hasta dos kilogramos, y el 35% de los consumidores devolvió algún pedido, confirmando el peso creciente que la logística inversa tiene ya sobre el conjunto del sistema.

La entrega a domicilio sigue liderando con claridad los canales de distribución, con un 85,8% de los envíos, aunque las alternativas de última milla continúan ganando terreno, un 9,4% de los paquetes se recogió en puntos de conveniencia, un 3,4% en taquillas autoservicio y un 1,5% en oficinas propias de los operadores. La CNMC destaca además una mayor disposición del consumidor a flexibilizar su forma de recibir el pedido a cambio de ahorro, con un 78% de quienes pagan gastos de envío dispuesto a recoger en un punto distinto a su domicilio si eso implica un descuento, y un 57,6% dispuesto a esperar más tiempo por el mismo motivo.

El desglose por tipo de operación confirma el peso dominante del comercio electrónico particular, con los envíos B2C representando ya el 70,7% del total de la paquetería, frente al 24,9% de operaciones entre empresas y el 4,5% de envíos entre particulares y devoluciones. Los flujos dentro de España siguen siendo mayoritarios, con un 68% de los paquetes gestionados y un 63,7% de los ingresos, mientras que las importaciones suponen un 20,5% del volumen y un 20,4% de la facturación.

El mapa competitivo del sector también refleja este cambio de ciclo, con los operadores especializados en última milla alcanzando ya una cuota del 37,5% de los envíos, ligeramente por encima de las redes de transporte urgente de ámbito estatal, con un 37,1%. Correos mantiene una participación del 15,8%, y las empresas integradoras representan un 7,9% adicional, mientras que los operadores de última milla han ganado 4,5 puntos porcentuales de cuota respecto al ejercicio anterior, la variación más pronunciada de todo el informe.

El crecimiento del sector se refleja además en el propio Registro de Operadores Postales, cuya Sección A, la que habilita servicios fuera del ámbito del servicio postal universal, cerró 2025 con 4.494 empresas inscritas, un 5,3% más que un año antes y un 162,7% más que en 2019. Ese incremento responde, según recoge el informe, al auge del comercio electrónico y al aumento de autónomos y pequeñas empresas dedicadas al reparto de última milla, hasta el punto de que el 52% de los operadores registrados son trabajadores autónomos y el 40% sociedades limitadas, un dato que confirma hasta qué punto la última milla española sigue siendo un negocio fragmentado entre miles de pequeños operadores, pese al peso creciente de las grandes redes especializadas.

Carlos Zubialde

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