Fenadismer ha lanzado una nueva alerta sobre el aumento de fraudes por suplantación de identidad en el transporte de mercancías, una práctica delictiva que ya se extiende por España y otros diez países europeos. Según los datos que maneja la federación, el valor medio de la mercancía sustraída en cada operación supera ya los 85.000 euros, una cifra que refleja hasta qué punto este tipo de robo se ha convertido en un negocio rentable para las redes criminales que lo ejecutan.
El mecanismo del fraude combina ciberdelincuencia y suplantación empresarial de forma bien organizada, ya que las bandas se hacen pasar por empresas de transporte solventes y conocidas dentro de las bolsas de carga digitales, ganan la licitación del transporte de forma legal, y una vez recogen la mercancía en las instalaciones del cargador, desaparecen sin dejar rastro. El engaño solo se descubre varios días después, cuando la carga no llega a destino y el cliente contacta con el transportista al que en realidad había sustituido esa banda, exigiéndole responsabilidades por un extravío del que ni siquiera era consciente.
España figura como el país europeo más afectado por este tipo de fraude, por delante de Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal e Italia, un liderazgo poco envidiable que Fenadismer atribuye a la creciente profesionalización de unas redes capaces de adaptar continuamente sus métodos de engaño a los sistemas digitales que usan cargadores y agencias de transporte. Entre las técnicas más sofisticadas figura la duplicación de matrículas de camiones de transportistas reales, un recurso que reduce las sospechas en el momento de la recogida y complica enormemente la identificación posterior de los responsables.
Fenadismer ha identificado además varias señales de alerta que deberían activar la sospecha de cualquier cargador antes de confiar una operación, la aceptación inmediata del precio del transporte sin ningún tipo de negociación, la disponibilidad inusual de camiones justo en momentos de escasez de capacidad en el mercado, los cambios de matrícula comunicados poco antes de la recogida de la mercancía, y la presentación de documentación exclusivamente en formato PDF, un soporte que pese a su apariencia legítima resulta relativamente sencillo de manipular. Por tipo de mercancía, los electrodomésticos concentran cerca del 43% de los casos detectados, seguidos de los productos alimenticios, con un 28,6%, mientras que electrónica de consumo y perfumería se reparten el resto de los robos documentados.
Ante este panorama, la federación reclama a cargadores y operadores logísticos reforzar sus protocolos de verificación antes de autorizar cualquier transporte, incluyendo llamadas de contraste a los teléfonos oficiales de la empresa contratada, en lugar de limitarse a confiar en la documentación digital que aporta el supuesto transportista. Para el sector, la lección de fondo que deja esta alerta es que la rapidez de contratación que ofrecen las bolsas de carga digitales, una ventaja competitiva en un mercado que exige capacidad disponible al instante, se ha convertido también en la principal puerta de entrada para un fraude que ya mueve cifras millonarias cada año en toda Europa.
Carlos Zubialde





