El Índice Mundial de Contenedores de Drewry ha subido un 1%, hasta 4.297 dólares por contenedor de 40 pies, poniendo fin a tres semanas seguidas de descensos. A primera vista es una noticia positiva para las navieras, que llevaban semanas viendo cómo sus tarifas se erosionaban. Pero el detalle de dónde viene ese repunte cuenta una historia distinta, y más incómoda para los cargadores.
El impulso se concentra en la ruta transpacífica. La tarifa entre Shanghai y Nueva York ha crecido un 4%, y la de Shanghai a Los Ángeles un 3%, hasta 5.894 dólares por contenedor. Según Drewry, las navieras han conseguido aplicar con éxito sus aumentos generales de tarifas, algo que no siempre logran, ayudadas por unos volúmenes de carga que se mantienen firmes en pleno agosto. A esto se suma un factor que pesa más de lo que parece, la congestión en los puertos del centro y sur de China, que sigue limitando la capacidad disponible y da a las navieras margen para sostener precios.
La ruta Asia-Europa se ha comportado de forma más estable. Los fletes entre Shanghai y Génova han bajado un 2%, hasta 5.506 dólares, mientras que los de Shanghai a Rotterdam se han mantenido en 4.653 dólares. Las cancelaciones de salidas previstas, ocho en la ruta transpacífica y tres en la euroasiática para la próxima semana, muestran que las navieras están gestionando la oferta con cuidado en lugar de dejar que el mercado se mueva libremente.
Detrás de estas cifras hay una capa de riesgo geopolítico que no va a desaparecer pronto. El recrudecimiento del conflicto entre Irán y Estados Unidos a finales de julio ha vuelto a poner el foco en la seguridad del estrecho de Ormuz, y varias navieras ya han introducido recargos de emergencia por combustible desde agosto como respuesta directa a esa incertidumbre. Súmese la política arancelaria estadounidense, todavía en revisión, y se entiende por qué Drewry habla de un mercado condicionado más por la gestión de capacidad y la geopolítica que por el equilibrio real entre oferta y demanda.
Para quien contrata transporte marítimo, un repunte del 1% no revierte una tendencia bajista de fondo, pero sí confirma que las navieras conservan la capacidad de sostener tarifas cuando les conviene, cancelando salidas o aprovechando cuellos de botella portuarios. Los cargadores que negocian contratos a medio plazo deberían prestar más atención a estos recargos de emergencia y a la evolución del estrecho de Ormuz que al dato semanal del índice, porque es ahí donde puede aparecer el próximo salto brusco de coste.
Carlos Zubialde
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