La asociación Air Cargo Netherlands ha elevado la presión sobre IATA para que acelere la introducción de un código específico de manipulación para envíos de comercio electrónico, al advertir de que el crecimiento imparable de los volúmenes de paquetería está llevando al límite la operativa de carga en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, con efectos que ya se dejan sentir sobre el transporte aéreo convencional.

Según ha trasladado la asociación holandesa a The Loadstar, lo que comenzó como un flujo constante de paquetes se ha convertido en una auténtica avalancha que presiona hasta el límite físico la manipulación de primera línea en el aeropuerto, con un impacto directo sobre el personal encargado de esa tarea y una disrupción creciente del transporte aéreo de mercancías tradicional. La asociación reclama intervenciones estructurales antes de que el problema se agrave todavía más.

El origen del problema está en la falta de estandarización de los envíos de comercio electrónico que llegan a Schiphol, muy distintos del transporte de mercancías convencional, mucho más ordenado y consolidado. Air Cargo Netherlands describe cómo estos paquetes suelen llegar en sobres de plástico gris o cajas de cartón sueltas, con palés que en ocasiones contienen cajas aplastadas por el peso de la carga superior, sin indicadores de peso y con una apilabilidad tan deficiente que contar el número de artículos en un palé resulta extremadamente complicado. Esos paquetes pequeños y de tamaño variable, además, resultan incompatibles con los sistemas automatizados existentes, diseñados específicamente para carga grande y consolidada, no para bultos individuales de comercio electrónico.

El problema no se limita a la propia gestión física de estos envíos, porque la asociación advierte de que el volumen está generando cuellos de botella que afectan también a otras mercancías, al obligar a los manipuladores a contar, procesar y transferir manualmente los paquetes hasta los camiones de recogida. Los errores en ese proceso derivan en repeticiones de trabajo y retrasos que presionan con fuerza al transporte aéreo tradicional, ordenado hasta ahora, y que ahora se ve arrastrado por la misma saturación que sufre el comercio electrónico.

Para Air Cargo Netherlands, buena parte de la solución debe aplicarse antes de que los envíos lleguen al aeropuerto de destino, con exigencias más rigurosas de embalaje, etiquetado y consolidación por parte del reducido número de compañías responsables del grueso de las importaciones de comercio electrónico hacia Países Bajos. Uno de los problemas concretos que señala la asociación es que envíos destinados a un mismo receptor llegan repartidos en distintos palés o contenedores aéreos, lo que obliga a desmontarlos y repaletizarlos de nuevo tras su llegada a Schiphol, cuando ese proceso de consolidación podría resolverse ya en origen.

La pieza central de la solución que plantea la asociación pasa por la introducción de un identificador específico de IATA para el comercio electrónico, un código que ya figura en la agenda de la organización, que confirmó en mayo estar trabajando en un código especial de manipulación para estos envíos. Air Cargo Netherlands insiste en que esa identificación por sí sola no resolverá los problemas de manipulación, y reclama además una consolidación más inteligente, mejor intercambio de datos entre operadores y menos intervenciones manuales, con el objetivo declarado de proteger tanto la continuidad operativa del aeropuerto como la salud y la motivación del personal que realiza este trabajo manual cada día.

Carlos Zubialde

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