Paulo Duarte Group ha adquirido Barquín y Otxoa, empresa familiar vasca con más de 40 años de experiencia en transporte y logística a temperatura controlada, según ha confirmado el propio grupo portugués. La operación llega apenas unas semanas después de conocerse la entrada de la gestora británica ICG en el capital de Paulo Duarte, con una inyección de capital de unos 200 millones de euros destinada precisamente a financiar este tipo de crecimiento en la Península Ibérica.

Con esta incorporación, Paulo Duarte Group suma ya más de 2.000 profesionales y cerca de 2.500 vehículos, con una facturación consolidada que la compañía prevé próxima a los 240 millones de euros a finales de 2026. La operación consolida al grupo como uno de los referentes del transporte y la logística en la Península Ibérica, y refuerza de forma significativa su presencia en España, donde hasta ahora contaba con base en Barcelona.

Barquín y Otxoa aporta al grupo un perfil muy específico dentro del transporte frigorífico español, con sede en Álava y más de cuatro décadas de trayectoria dando servicio de transporte refrigerado a grandes cadenas de distribución como Lidl, Aldi, Mercadona, Dia o Uvesco. La compañía vasca ha evolucionado en los últimos años de operador puramente de transporte a operador logístico integral, tras incorporar una plataforma logística de cerca de 30.000 metros cuadrados en Llodio, con más de 7.500 metros cuadrados de superficie en temperatura controlada, y tras completar en 2024 la adquisición de Pocovi, que amplió su cobertura hacia el centro y levante peninsular. Su flota, con vehículos multitemperatura de menos de año y medio de antigüedad de media, y su plantilla de en torno a 400 personas, encajan con el perfil de empresa especializada y tecnológicamente avanzada que suele buscar este tipo de consolidación respaldada por capital institucional.

El acuerdo mantiene la marca y las bases operativas de Barquín y Otxoa, una fórmula habitual en este tipo de integraciones que busca preservar la relación comercial ya consolidada con clientes y el conocimiento del mercado local, mientras se incorpora al grupo comprador el respaldo financiero y la escala necesarios para acelerar inversión en flota, digitalización e infraestructura logística. Para Paulo Duarte, la operación amplía tanto capacidad operativa como cobertura geográfica entre Portugal y España, abriendo nuevas oportunidades de integración y eficiencia entre ambos mercados.

Esta compra confirma además una tendencia que ya se observa en otros movimientos recientes del sector del transporte frigorífico español, la consolidación acelerada de operadores familiares de tamaño medio bajo plataformas de mayor escala respaldadas por capital institucional, en un segmento donde la cadena de frío sigue ganando peso de la mano del crecimiento del comercio electrónico de alimentación y la exigencia creciente de trazabilidad en toda la cadena de suministro.

Carlos Zubialde

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