La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha dado el visto bueno al acuerdo intragrupo entre Correos y su filial Correos Express para crear y explotar de forma conjunta una red de puntos de conveniencia, establecimientos donde los usuarios pueden recoger sus paquetes sin necesidad de esperarlos en casa. El regulador concluye, en su última resolución, que esta alianza entre ambas empresas públicas no genera indicios de riesgo para la competencia ni para el resto de operadores de reparto que compiten en el mercado español.
El argumento central que sostiene este aval tiene que ver con el origen del dinero que financia la nueva red, porque la CNMC ha verificado que no existe riesgo de que se sufrague con fondos públicos, lo que garantiza que el servicio queda al margen de las subvenciones estatales que Correos recibe por prestar el servicio postal universal. La resolución exige una separación contable total entre ambas actividades, evitando que las ayudas destinadas al correo tradicional terminen financiando indirectamente una infraestructura que compite en el terreno de la paquetería con operadores puramente privados.
El organismo regulador ha incorporado además una salvaguarda pensada para proteger tanto la libre competencia como al pequeño comercio, porque el acuerdo no impone ninguna cláusula de exclusividad a las tiendas colaboradoras. Papelerías, estancos y comercios de proximidad que se sumen a esta red del grupo postal podrán seguir trabajando con normalidad con cualquier otra empresa de mensajería, una condición que evita que Correos capture en exclusiva la capilaridad comercial de estos pequeños negocios frente a otros operadores de última milla que también dependen de este tipo de puntos de recogida.
La CNMC ha calificado explícitamente este pacto como una colaboración interna del grupo para compartir gastos a precio de coste, sin ánimo de generar beneficio económico entre la matriz y su filial, y ha prohibido de forma expresa ceder o subcontratar la gestión de esta red a empresas privadas externas, un límite que mantiene la operativa dentro del propio perímetro público del grupo. Con este aval, Correos consolida una infraestructura que se ha vuelto clave para el comercio electrónico español, permitiendo a los usuarios enviar, recoger o devolver sus compras online en miles de establecimientos repartidos por todo el territorio, como alternativa complementaria tanto a sus oficinas tradicionales como a su red de taquillas automáticas Citypaq.
Para el resto de operadores de última milla, que compiten precisamente por ampliar su propia red de puntos de conveniencia y lockers en un mercado donde la capilaridad territorial se ha convertido en un factor decisivo de competitividad, esta resolución fija además un precedente relevante sobre cómo debe articularse este tipo de colaboración entre una empresa pública y su filial sin distorsionar el mercado, exigiendo separación contable estricta y ausencia de exclusividad como condiciones mínimas para obtener el visto bueno del regulador.
Carlos Zubialde





