InPost ha pasado de 7.000 a 14.000 puntos de entrega en España y Portugal en nueve meses. La red combina establecimientos adheridos, los Punto Pack, con taquillas inteligentes, y su crecimiento llega justo antes de la campaña de Navidad, un momento en el que el operador quiere reforzar capacidad y ofrecer más alternativas de entrega y recogida. Marc Vicente, consejero delegado de InPost Iberia, lo resume como el resultado de construir una red cada vez más amplia, cercana y preparada para acompañar el crecimiento del comercio electrónico.
La cifra de puntos es llamativa, aunque lo más útil para el sector está en los datos de comportamiento que la compañía ha hecho públicos sobre sus propias entregas. El 70,3% de los paquetes depositados en taquillas o en Punto Pack se recoge en las primeras 24 horas, y la mediana entre la llegada del paquete y su retirada es de 6,9 horas. Solo un 1% de los consumidores espera al último día disponible, y el pico de recogidas se concentra entre las 15:00 y las 17:00 horas.
Son cifras de un único operador y de su propia red, de modo que no sirven como media del mercado. Aun así, dibujan un patrón que importa a cualquier vendedor online, porque el paquete que va a un punto de conveniencia no se queda días ocupando espacio. Una rotación tan rápida es la que permite que una taquilla o un comercio adherido absorban más volumen sin ampliarse, y es probablemente la razón de que la red pueda crecer a este ritmo sin que los puntos se saturen.
El horario de máxima recogida tiene una lectura práctica. Si la mayor parte de los clientes pasa por el punto entre las tres y las cinco de la tarde, la llegada de la mercancía por la mañana encaja bien con esa ventana, y una entrega tardía en el punto puede desperdiciarla. Para quienes diseñan rutas de abastecimiento a taquillas, eso pesa tanto como el número de puntos.
Para las pymes que venden online, la ampliación de la red cambia el cálculo de la entrega fuera del domicilio. Con más puntos cerca del cliente, la recogida deja de ser una alternativa para quien no está en casa y empieza a competir con el reparto a domicilio en coste y en fallos de primera entrega, un coste que cada empresa sabe medir. Lo razonable es comprobar cuántas de sus entregas fallidas podría evitar una opción de punto y cómo se ofrece en el checkout, porque muchas tiendas la dejan escondida o relegada al final del proceso de compra.
Queda por ver cómo se reparte ese crecimiento por territorio. Duplicar puntos en nueve meses suele concentrarse primero donde hay densidad de población y de pedidos, y la cobertura en zonas de menor demanda determinará si la entrega fuera del domicilio es de verdad una opción universal para el vendedor o sigue dependiendo de dónde viva su cliente.
Carlos Zubialde





