El transporte de mercancías por carretera suma 98 empresas más en un mes, hasta un total de 157.214 según los datos oficiales del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible a 1 de octubre, un avance del 0,06% respecto a inicios de septiembre. La cifra global es una cosa, pero lo que cuenta es de dónde procede el crecimiento y qué segmentos se mueven en sentido contrario.

El transporte público de mercancías gana 659 empresas y llega a las 105.294, un 0,63% más. En el transporte privado complementario ocurre lo opuesto: pierde 561 y se queda en 51.920, un descenso del 1,07%. Al sumar ambos movimientos, el resultado neto es el de las 98 empresas, un saldo que oculta dos dinámicas distintas, una de entrada de operadores profesionales y otra de salida de empresas que transportan con medios propios.

Dentro del transporte público, el reparto es muy desigual. El transporte ligero suma 652 empresas, hasta las 42.276, un 1,57% más, mientras que el pesado apenas añade 7 y queda en 63.018, un 0,01% de variación. Es decir, casi todo el crecimiento neto del mes procede de los vehículos ligeros, y el pesado, que sigue siendo el mayor segmento en número de empresas, permanece prácticamente quieto.

Los datos publicados no explican las causas, así que cualquier lectura es una interpretación que se puede hacer sobre los datos. Una hipótesis razonable es que el auge del comercio electrónico y el reparto de última milla favorece la entrada de operadores con furgoneta, para los que acceder a una autorización de transporte ligero resulta más sencillo que montar una flota pesada. En el pesado, en cambio, pesan factores como la inversión en equipo, la escasez de conductores, la jubilación de parte de los transportistas y los costes, aunque la fuente tampoco lo documenta y convendría contrastarlo con más meses de datos.

La caída del transporte privado complementario admite la posibilidad de distintas acciones que están sucediendo. Puede reflejar empresas que dejan de transportar con medios propios y subcontratan a operadores profesionales, o simplemente que cierran su actividad o la dan de baja por cambios en su estructura. Son cifras que hay que seguir con atención en los próximos meses para ver si es algo puntual o es una acción de fondo que viene a cambiar el panorama.

Para el sector del transporte, es necesario hacer lectura práctica, y es que la competencia crece sobre todo donde la barrera de entrada es menor, el reparto con vehículo ligero (no se precisan autorizaciones de transporte), y que el pesado no atrae nuevas empresas al ritmo que necesitaría para renovar y ampliar capacidad. Cómo se traduzca en tarifas, calidad de servicio y capacidad disponible es la pregunta que dejan abierta estos números.

Carlos Zubialde

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