Las empresas de logística y transporte gestionarán más de 127 millones de envíos durante las campañas de Black Friday y Navidad, un 2,4% más que en 2025, según las previsiones que la patronal UNO ha presentado en Madrid en un encuentro empresarial dedicado a la recta final del año. La cifra marca un cambio de ritmo respecto a los ejercicios anteriores, ya que la campaña creció un 6,8% en 2023, un 7,1% en 2024 y un 8,7% en 2025, cuando se alcanzaron los 125 millones de envíos.
El reparto trabajará durante este periodo a una media de 4,4 millones de envíos diarios, con picos que superarán los 5,5 millones en las jornadas de mayor actividad, concentradas en los días posteriores al Black Friday, la semana siguiente al Cyber Monday y las fechas previas a la Navidad.
Francisco Aranda, presidente de UNO, explica esa moderación por un cambio en la forma de comprar, ya que el Black Friday ha pasado a funcionar como una herramienta de planificación del gasto familiar en un momento de contención del tique medio. Según Aranda, cada vez más consumidores preparan sus listas con semanas de antelación, siguen la evolución de los precios y concentran sus compras en los periodos promocionales, apoyándose en herramientas de IA generativa como asistente de compra, un comportamiento que afecta tanto a la actividad comercial como a la planificación logística.
A ese factor se suma este año la tasa europea de 3 euros que se aplica desde el 1 de julio a determinados envíos low-cost procedentes de terceros países. Para el presidente de la patronal, la medida está reduciendo las compras impulsivas ligadas a este tipo de comercio, lo que ayuda a entender que el volumen crezca menos que en campañas anteriores.
El consumidor que compra con más reflexión también exige más en la entrega, con información permanente sobre el estado del pedido y flexibilidad para decidir cuándo, dónde y cómo recibirlo. En ese terreno, los lockers y puntos de conveniencia superan ya los 100.000 en España, y Aranda destaca que, además de dar autonomía al comprador, permiten ganar eficiencia operativa, avanzar hacia una distribución más sostenible y llevar tráfico al comercio de proximidad. “La entrega ha pasado a convertirse en una parte esencial de la experiencia del cliente”, ha señalado.
La inteligencia artificial, la automatización y la analítica avanzada serán las herramientas con las que el sector intentará absorber los picos, anticipando la demanda, optimizando inventarios, reorganizando rutas en tiempo real y ajustando el tamaño de las plantillas. Aranda considera que la tecnología se ha convertido en una condición necesaria para mantener la calidad del servicio.
En el plano laboral, UNO prevé que la afiliación a la Seguridad Social en el sector alcance los 1.201.000 trabajadores durante la campaña, un 1,4% más que el año anterior, frente al 4,6% de crecimiento registrado en 2025. La patronal señala que repartidores y mozos de almacén siguen siendo imprescindibles, pero que ahora comparten campaña con perfiles de marketing y atención al cliente, ingenieros, analistas de datos, especialistas en IA y en automatización, y profesionales capaces de operar plataformas digitales complejas.
Según los datos de la organización, la logística y el transporte representan el 7% del PIB, gestionan más de 1.200 millones de envíos al año y dan empleo a más de un millón de personas.
Carlos Zubialde
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