Los datos que acaba de publicar la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre el segundo semestre de 2025 confirman lo que buena parte del sector ya intuía: el ecommerce en España tiene dos grandes dueños, y los demás van bastante por detrás. Amazon, la compañía estadounidense, concentra el 47,8% de las compras online del país. Las plataformas asiáticas —AliExpress, Temu, Shein y similares— suman otro 24,7%. Entre ambos bloques canalizan casi tres cuartas partes del volumen total. El comercio con tienda física apenas alcanza el 13%.

Para los operadores de transporte y última milla, estos números significan mucho más que la cifra, y es que cada punto porcentual de esa distribución se traduce en densidad de rutas, en presión sobre los plazos de entrega y en condiciones de contratación. Amazon gestiona buena parte de su red con su propia infraestructura logística, lo que limita el negocio que llega a los operadores externos. Las plataformas asiáticas, en cambio, han apoyado su crecimiento en operadores locales y en redes de reparto que trabajan con márgenes muy ajustados, ya que su propuesta al consumidor se sostiene en buena medida sobre el envío gratuito, algo que la CNMC cuantifica: el 83,2% de los compradores en España no pagó nada por recibir su último pedido.

El envío gratuito admás, no es una cortesía, es una decisión comercial que alguien financia, y en la mayoría de los casos ese alguien no es el comprador, inicialmente claro. Las principales razones por las que el envío no se cobra son tres: el pedido supera un importe mínimo, el envío es gratuito sin condiciones, o está incluido en una suscripción de tarifa plana. Solo el 15,2% de los compradores reconoció haber pagado por el porte, y la mayoría de ellos abonó menos de cinco euros. Para las redes de reparto que ejecutan esos servicios, la presión estructural sobre las tarifas es permanente.

Al margen de quién paga qué, la incidencia que más aparece en el análisis de Competencia es la notificación incorrecta de ausencia en el domicilio, que representa el 45% de los problemas registrados. Pérdida del paquete, entrega a terceros o mercancía dañada completan una lista de fricciones que el sector conoce bien y que se repiten porque el modelo de alta frecuencia y coste comprimido deja poco margen para la gestión de excepciones.

Lo que el informe de la CNMC dibuja, en definitiva, es un mercado donde la concentración ya es un hecho consolidado. Amazon no ha cedido posición, y las plataformas asiáticas no son ya una presencia emergente, sino una realidad estructural con casi un cuarto del mercado. Para los operadores logísticos que dependen del ecommerce como fuente de carga, la pregunta relevante no es si ese reparto cambiará pronto, sino en qué condiciones van a seguir prestando servicio a unos clientes que tienen cada vez más volumen y menos disposición a pagar por él.

Carlos Zubialde

contacto@informacionlogistica.com