La campaña de Black Friday de 2025 se perfila como una de las más exigentes para el comercio electrónico en España, y por extensión, para todo el sector del transporte y la logística. Las previsiones apuntan a que el volumen de envíos superará los 118 millones, lo que supone un crecimiento cercano al 8% respecto al año anterior. Este aumento de actividad vendrá acompañado de otro desafío conocido: una tasa de devoluciones que podría situarse alrededor del 30% según algunas fuentes.

En este escenario, la intralogística ocupa un papel central. El análisis del sector indica que una operación bien diseñada puede incrementar la productividad por hora hasta en un 50%, mientras que unos procesos ineficientes pueden provocar caídas del margen superiores al 15% por pedido, y las compañías logísticas bien lo saben. La diferencia entre mantener la rentabilidad o perderla se encontrará, una vez más, dentro del almacén, en una conjunción perfecta de personal y maquinaria.

Entre las tendencias destacadas para la campaña, la primera es la sobrecarga operativa que ya sufre el sector. Se estima que muchos centros logísticos trabajarán al límite, alcanzando picos cercanos al 120% de su capacidad durante las dos semanas principales de la campaña, especialmente en las tardes de viernes y domingo. Esta concentración de demanda obliga a replantear turnos, reforzar buffers de expedición y adoptar estructuras más flexibles, además de una planificación a prueba de cualquier situación límite como la falta de personal o los problemas propios de las fechas (clientes que llegan tarde con su mercancía, maquinaria que deja de funcionar en el peor de los momentos etc).

La segunda tendencia clave está vinculada a la automatización. Las soluciones de gestión avanzada de almacenes y los sistemas autónomos de movimiento interno permitirán absorber buena parte del incremento estacional. En paralelo, la gestión de devoluciones, como se lleva ya hablando hace tiempo, cobra un protagonismo creciente. España presenta uno de los ratios de devoluciones online más elevados de Europa, por lo que la implantación de células específicas de logística inversa y flujos diferenciados se está convirtiendo en una práctica habitual.

El tercer eje del análisis se centra en el factor humano. Más de la mitad de las nuevas contrataciones previstas para la campaña se concentrarán en logística y transporte. Sin embargo, la elevada rotación y la falta de personal especializado obligan a las empresas a reforzar la formación operativa y a priorizar la seguridad en el puesto de trabajo. La eficiencia no solo depende de la tecnología, sino también de equipos bien preparados.

A esta complejidad se suma el creciente peso de la eficiencia energética. El aumento del coste eléctrico y las nuevas exigencias regulatorias están impulsando a los operadores a acelerar la transición hacia instalaciones con sistemas de autoconsumo, iluminación optimizada y monitorización energética inteligente.

Las compañías que afronten el Black Friday con una planificación por escenarios, capacidad de adaptación y una intralogística preparada —incluyendo células de devoluciones especializadas y modularidad en la automatización— serán las que consigan mantener sus compromisos de entrega sin comprometer márgenes ni reputación. Otro Black Friday más, claro esta.

Carlos Zubialde

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