Los plazos de pago en el transporte por carretera registraron en noviembre un ligero retroceso respecto a los mínimos históricos alcanzados en los meses anteriores. Según los últimos datos del Observatorio permanente de la morosidad elaborado por Fenadismer, el periodo medio de cobro a los transportistas se situó en 60 días, dos más que en agosto y octubre, cuando se había logrado una media de 58 días.

Pese a este repunte puntual, el indicador se mantiene dentro del límite legal máximo establecido por la normativa sobre morosidad (30 días desde la prestación del servicio, ampliado a 60 días si existe acuerdo entre las partes), consolidando una tendencia positiva en comparación con ejercicios anteriores. El verano de 2025 marcó un hito al situar por primera vez la media de pago por debajo del umbral legal, un avance que, aunque se ha moderado en noviembre, sigue reflejando una mejora estructural del comportamiento de pago en el sector.

El análisis del mes pone de relieve que algo más de la mitad de las empresas cargadoras e intermediarias continúa incumpliendo la legislación vigente. Este mal dato nos indica qué, en concreto, el 53 % supera los plazos legales, si bien en la mayoría de los casos los retrasos son considerados por el propio observatorio como La morosidad vuelve a repuntar en el transporte: los plazos de pago suben a 60 días en noviembremoderados. En torno al 83 % de los incumplimientos se concentra en pagos realizados entre 60 y 90 días, lo que indica un alejamiento progresivo de las prácticas de demora más severas.

De hecho, el segmento de empresas que pagan a más de 120 días se ha reducido de forma significativa. Actualmente, representa apenas el 3 % del total, una cifra muy inferior a la registrada un año antes, cuando este tipo de retrasos afectaba a más del 12 % de los operadores. Este descenso confirma una corrección paulatina de los comportamientos más extremos, tradicionalmente uno de los principales focos de tensión financiera para los transportistas.

En cuanto a los métodos de pago utilizados, la transferencia bancaria sigue siendo la opción predominante, empleada en el 57 % de los casos. Le sigue el confirming, con un 37 %, mientras que el pagaré mantiene un peso residual del 5 %. El uso del cheque es ya prácticamente inexistente, con una presencia inferior al 1 %, reflejando la consolidación de instrumentos de pago más ágiles y trazables.

Los datos de noviembre nos dibujan un escenario de relativa estabilidad en los pagos de servicios de transporte, con una ligera corrección al alza en los plazos medios pero con avances claros en la reducción de los retrasos más prolongados. Para el transporte, especialmente sensible a la liquidez, la evolución de la morosidad tiene que continuar siendo un indicador clave en los próximos meses para evaluar si la mejora observada en 2025 logra consolidarse de forma sostenida durante el 2026, o por contra, las medidas como las inspecciones que realiza el Ministerio de Transporte, pierden su eficacia.

Carlos Zubialde

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