Element Logic ha publicado un whitepaper dirigido específicamente a directores financieros con el objetivo de cambiar quién lidera realmente la decisión de automatizar un almacén. Según la compañía especialista en intralogística, la mayoría de estos proyectos nacen y se desarrollan desde el área de Operaciones, y solo llegan a Finanzas en la fase final de aprobación, lo que deja en un segundo plano variables como el impacto sobre márgenes, la estructura de costes o la valoración de la propia compañía, aspectos que deberían pesar tanto como los ratios de picking o la precisión de los pedidos.

César Nosti, director general de Element Logic en España y Portugal, resume el problema señalando que la mayoría de los contenidos sobre automatización se centran en el rendimiento operativo, pero rara vez explican el ciclo de vida financiero completo del sistema o las opciones reales de financiación disponibles. Es un matiz relevante para cualquier empresa que se plantee este tipo de inversión, porque un proyecto de automatización no es una compra puntual, es una decisión que condiciona la estructura operativa y financiera del negocio durante buena parte de las próximas dos décadas.

El argumento central del documento invita a repensar qué se compra realmente cuando se automatiza un almacén, porque más allá del hardware, lo que se adquiere es capacidad para gestionar más volumen sin aumentar la plantilla de forma proporcional, absorber picos estacionales con mayor estabilidad y mejorar márgenes de forma sostenida en el tiempo. La palanca principal sigue siendo la mano de obra, ya que la automatización reduce drásticamente el tiempo que los operarios dedican a desplazarse dentro de la instalación, permitiendo gestionar más pedidos por hora con el mismo equipo humano.

El giro más interesante del whitepaper llega cuando conecta ese ahorro operativo con la valoración de la empresa, un argumento que pocas veces aparece en este tipo de proyectos. Una reducción permanente de costes no solo mejora el margen del ejercicio en curso, también incrementa directamente el valor de la compañía, porque en una empresa valorada a cinco veces su beneficio, un ahorro anual cercano al medio millón de dólares puede traducirse en más de dos millones de euros de valor añadido, una cifra que en muchos casos supera el coste total del propio sistema instalado.

Element Logic también advierte sobre los costes que suelen quedar fuera de las primeras estimaciones, como la integración con los sistemas informáticos ya existentes, la formación del equipo o el mantenimiento durante toda la vida útil de la instalación. Especial atención merece el impacto económico de la propia transición en operativas ya en funcionamiento, porque el periodo de puesta en marcha puede alargarse más de lo previsto y exigir más liquidez de la calculada inicialmente, un riesgo que muchas veces se subestima al comparar únicamente el precio de compra entre proveedores.

En el terreno de la financiación, el documento compara los tres modelos habituales del mercado. La compra directa mediante CapEx ofrece el menor coste total a largo plazo, pero exige inmovilizar capital desde el primer día. El leasing permite repartir el desembolso sin consumir líneas de crédito ni exigir garantías adicionales. Y el modelo de Automation as a Service agrupa hardware, software y servicios en una cuota mensual fija con garantía de rendimiento incluida, de forma que si el sistema no alcanza los niveles comprometidos, el coste de corregirlo recae sobre el propio proveedor y no sobre la empresa cliente.

Para cualquier operador logístico que valore automatizar su almacén, el mensaje de fondo de Element Logic es que la decisión no debería tomarse solo con criterios de eficiencia operativa, sino con la misma rigurosidad financiera que se aplicaría a cualquier otra inversión de capital de largo plazo.

Carlos Zubialde

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